viernes, 31 de enero de 2003

El conventillo de la Paloma: Realidad y vigencia de un clásico

Enero / Febrero - 2003

El Taller de Teatro de la Universidad de La Plata está presentando con éxito, desde hace dos temporadas, El conventillo de la Paloma de Alberto Vaccarezza. El espectáculo, cuya dirección es responsabilidad de Norberto Barruti, está interpretado por algunos de los más destacados actores platenses.

NÉLIDA BUSCAGLIA / desde La Plata


Chubutense en su origen, Norberto Barruti llegó a La Plata hace unos años y transformó una antigua casa en ruinas en un taller de teatro universitario. El espacio cuenta con dos salas y una importantísima biblioteca que lleva el nombre de uno de sus maestros, el uruguayo Alberto Mediza. 

Barruti se formó en Buenos Aires con el “excepcional Raúl Serrano”. Hijo de una madre actriz, su paseo por los camarines comenzó a los ocho años, con un hermano trapecista y él haciendo las presentaciones y juegos de magia. El circo y el teatro moldearon a este hacedor de vida sobre el escenario. Hace dos temporadas estrenó El conventillo de la Paloma de Alberto Vaccarezza y se dispone a entrar al tercer año de representaciones.

“Tal vez el género sea ese lugar donde el teatro encuentra su poesía…”, reflexiona Norberto Barrutti, director del Taller de Teatro de la Universidad Nacional de La Plata, dispuesto a una charla sobre el sainete. “El género es la forma, más allá de la temática. El sainete es una de esas formas fuertes, decididas, definitivas, provocadas por ese fenómeno excepcional que los inmigrantes aportaron a esta Argentina”.

Tantas culturas acompañadas de tantas lenguas, en un solo lugar -hay fotos que registran hasta inmigración india, bajando de los barcos con sus turbantes y atuendos- dieron cuenta de un fenómeno donde nada podía quedar inmune. El teatro, como corresponde, se hizo cargo.

El sainete, heredado en parte de los españoles, rescató, con un fuerte carácter propio, la convergencia de idiomas, lo que imprimió otra identidad al incipiente acento argentino que la masiva inmigración, a su modo recuperó a la vez que hizo su aporte. El sainete argentino es argentino. Los hechos transcurren en el patio del conventillo. El drama, la trama, la historia, ocurren en el patio, un lugar abierto. Y allí hasta aparece un matiz festivo que no descuida un fondo doloroso. El sainete es muy moral. Los finales dejan una moraleja, a modo de enseñanza, allí convergen los más variados valores humanos.

La comicidad del sainete argentino está fundada en el encuentro y cruce de esas distintas lenguas. Turcos, polacos, gallegos, italianos, judíos. Todos juntos, conversando. Con costumbres diversas, tratando de entenderse, jugando un poco a los acertijos acompañados siempre de lo gestual, inevitable para vivir. A toda esta babel había que sumarle nuestro lunfardo intepretado a piacere por estos recién llegados. Lo codiciado, lo deseado en la puesta de un sainete está en su propio texto. El plus aumentó con el talento, la habilidad y el ingenio de Alberto Vaccarezza.

ENTRE JUEGOS

Barruti reconoce facetas que lo acercan al autor: jugadores ambos…”mi primera pasión fue el juego –cuenta–, los naipes, las fichas, los dados, los caballos, el fútbol, siempre por plata…Como ahora no puedo jugar, hago teatro.” 

Vaccarezza tuvo mucha relación con estos personajes, a través del juego, de la calle, supo captar toda esa riqueza. No fue bien mirado por la intelligentzia de la época que despreciaba su escritura teatral. El diario La Nación dijo en 1929, año del estreno de El conventillo de la Paloma: “ese hombre con ese ingenio debería dedicarse a escribir sobre cuestiones más nobles”.

En contrapartida, sus obras tuvieron gran éxito de público. “El conventillo de la Paloma es la obra más representada del teatro nacional. Las compañías siempre la tenían preparada, si la boletería de la pieza que estaba en cartel no andaba bien, subía El conventillo… y la taquilla crecía y se recuperaba”, recuerda Barruti.

El encuentro de esa Argentina inmigratoria, está presente y se reactiva en El conventillo de la Paloma donde muchas de nuestras familias están presentes. Asoman nuestros ancestros. Ver una función implica juntarse con el placer –displacer–, alegrías, reclamos y todo lo que hace a la convivencia.

“Eso nos pasó –dice el director– están viniendo los padres, los hijos, los abuelos, está viniendo todo el mundo a ver a su familia, se encuentran con su pasado y hasta se ven cuando eran chicos. Algunas cosas que puse en el espectáculo no son relevantes, El conventillo de la Paloma tiene un peso propio, lo mejor que uno puede hacer es tratar de seguirlo a Vaccarezza y hacerle la obra. Pero aporté, por ejemplo, los juegos de chicos: el aro, el rango, la bicicleta, las nenas que jugaban a la pelota, que se mezclaban con los varones –eso me lo contó mi papá–. Una abuela con su nieta, la nostalgia, el exilio, un judío y una orquesta son parte de mi puesta”.

UNA CASA, UN ESPACIO MÚLTIPLE

La gente se encontraba con el barrio, sí, el conventillo era casi un barrio. Pensemos que un conventillo común albergaba a quinientas o setecientas personas. Uno de los más chicos tenía alrededor de ciento sesenta personas. Hacinamiento, problemas con el agua, serias dificultades por convivir todos apretados. La gente muy pudiente cuando vio la urgencia de vivienda que demandaba la inmigración aprovechó para hacer su negocio y convirtió su casa grande en conventillo. Dividió piezas para crear nuevos espacios y a la vez, los que venían, agregaban más piezas. A veces las construían con chapa o cualquier otro elemento. Trataban de vivir, como podían. Así eran los conventillos de Villa Crespo, Barracas o el centro. Los de la Boca, eran construidos por los mismos italianos, según un estudio realizado sobre la arquitectura de los conventillos. Entre esas paredes confluían las más diversas pasiones. 

Alberto Vaccarezza dice: “Hay que hacer el conventillo y luego contar la historia con dieciséis personajes”. El contador de historias populares, sufrió con la llegada del movimiento peronista, fue relegado, y murió en 1959 en la absoluta pobreza. El sainete todavía sigue siendo considerado un género menor. “En lo personal –cuenta Norberto Barruti–, me encontré con un género muy difícil. He realizado obras de corte intelectual (Tennessee Williams, Franz Kafka), pero el sainete es lo más difícil que se me ha presentado como texto. Creo que cuando se alcanza lo popular es que antes ha habido una conceptualización muy compleja. Llegar a una síntesis es complicado. Al sainete hay que ponerle algo del corazón y el espíritu atorrante del que hablaba Roberto Arlt. Son muy difíciles los tonos y los gags, los chistes. Deben ser contados muy bien, con eltiempo exacto porque si no pueden perderse”.

“El sainete es musical. Uno debería disfrutar el texto con sólo cerrar los ojos, y esto también es complejo porque la imagen, a veces, engaña. El sainete debe tener mucha musicalidad. No es tan fácil encontrar las voces para lograrlo. Yo tuve un poco de suerte, trabajé con actores formados en el radioteatro, algunos en el circo y saineteros. Conocen el género Pablo, Nico (Strático), Susana, la gallega Mabel. Y salí ileso”.

Todo esto es contado, detalladamente por Norberto Barruti, que disfruta de un merecido éxito, en una puesta que incluye 30 personajes, en el patio de un conventillo escenográfico impecable, realizado por Catalina Oliva.

ENTRE SAINETE Y GROTESCO

El conventillo albergaba al sainete y al grotesco, pero en el último, el autor mira y plasma el drama que ocurre dentro de la pieza, con toda la dureza que implicaba sobrevivir como se podía al sueño de “hacer l´América”. No hay patio, donde se cuidan las apariencias. En la pieza se vive la parte trágica del sainete. Los dos géneros se prestan sus tonos, lo tragicómico los abarca, sobre todo en el lenguaje.

Lo cómico y lo trágico en el sainete, son parte de su esencia como género.”Es maravilloso, es poesía –acota Norberto Barruti- . Los argentinos siempre estamos frente a algo perdido, somos nostálgicos”. “Qué buen sainete se podría hacer ahora –agrega– deberíamos trabajar con eso, con lo perdido. Y hay tanto que contar, comparar, movilizar, en esta Argentina siglo veintiuno“.

Nuestros autores parecieran necesitar del tiempo para elaborar una estética. La decantación y el cuidado están presentes en nuestro teatro. Cabría preguntarse si con el transcurrir de tantos “factos” la autocensura y la represión no nos han ganado por varios trancos. Reconociendo que para el artista es una dificultosa y arriesgada tarea recoger lo que sucede en la calle y darle una categoría estética. Sin embargo, en los comienzos del siglo veinte, nace el sainete y el grotesco, con autores que trabajan sobre el momento, viviendo en los lugares que describían. En los boliches, las calles, el conventillo, estaban con personas que luego transformarían en personajes, escribían lo que ocurría, y lo que escuchaban. El teatro era parte de la vida de esa Argentina inmigratoria –matinée, tarde y noche–, donde miles de compañías usaban el lenguaje de la calle. La gente y el teatro intercambiaban sus historias.

La influencia mayoritaria del teatro italiano en las formas y en la actuación es fundamental en la comprensión de este fenómeno que significó la inmigración. El grotesco, género italiano, que tiene a Luigi Pirandello como uno de sus mentores, se instaló en la Argentina.

Se abandona ese grotesco comedia para contar las miserias de una inmigración que venía a América con un proyecto económico difícil, casi imposible. Llegaron engañados y aquí tuvieron que quedarse. Así se narra parte de nuestro nacimiento como Nación. 

Frustraciones de padres e hijos, el ganarse la vida como sea, padres italianos o gallegos nostalgiosos del lugar que habían dejado e hijos porteños que trataban de adaptarse a la lengua y al lugar donde habían nacido. Muchos grotescos muestran el quiebre de la familia. El hacer “l´América” se transformaba en hijos ‘chorros’ o hijas prostitutas y padres de rodillas que terminan preguntándose “¿qué hice mal?”.

El conventillo de la Paloma, sainete de Alberto Vaccarezza, premiado con el Pepino el 88 de oro, es un espectáculo que no concede nada, a la vez que reivindica lo festivo, entra en el 2003, en su tercer año, en el Taller de Teatro de la Universidad de La Plata. Un éxito de público, a platea llena. Un título que convoca. Algo pasa, se recuerda, se conoce, se oyó nombrar . Y la gente que concurre no es la que normalmente “va al teatro”, hecho llamativo para los tiempos que corren. El sainete sigue siendo el género que convoca a la familia.

Se realiza en un ámbito  de la Universidad, con actores profesionales, y en un conventillo que no tiene nada de minimalista. Está todo: los dos pisos, las escaleras caracol, las canillas con agua, el piso de baldosas realizado especialmente…”Esta escenografía no nos permite salir de gira, el que quiera ver El conventillo... tiene que venir a La Plata”, sonríe Barruti.

Fuente:   PICADERO Nº 08 INT  (Enero / Febrero - 2003)

miércoles, 29 de enero de 2003

Iñaki y su gran gira de los sueños

CORDOBA, MAR DEL PLATA, URUGUAY, NICARAGUA Y REPUBLICA DOMINICANA

El bailarín platense Iñaki Urlezaga hará diez presentaciones en el interior y el exterior del país. Incluirá el estreno mundial de Claro de Luna, y saldrá a la luz por primera vez en gira la obra Pampeana. Estará el Ballet Concierto.

Fuente: http://pdf.diariohoy.net/2003/01/29/pdf/18.pdf

domingo, 12 de enero de 2003

Un cortometraje platense se podrá ver en Francia

IMPORTANTE PREMIO PARA VOLVER

Este trabajo, realizado por Pablo Matías Caivano, se exhibirá en una importe muestra de escuelas de cine europeo, en el marco del Festival Internacional Primer Plans

Fuente. http://pdf.diariohoy.net/2003/01/12/pdf/18.pdf

Varios escenarios para la Comedia

Durante enero y febrero se presentan espectáculos en toda la provincia de Buenos Aires. Alguno de ellos son de grupos platenses

La Comedia de la Provincia de Buenos Aires presenta espectáculos en distintos lugares de veraneo de la provincia durante los meses de enero y febrero. En algunos escenarios las actuaciones auspiciadas por la Comedia se realizan los sábados y domingos, como en Tandil, Necochea, Balcarce y Claromecó.

Mientras tanto, en Mar del Plata, las actuaciones se llevana cabo de martes a domingo a las 19.30 y 21 en el Playón de los Lobos y los lunes a las 23 en la Sala Nachman del T.Auditorium.

El programa es el siguiente:

Teatro Auditorium: Me volvió el alma al cuerpo; Preciosas anónimas y Estrella negra.

Playón de Lobos: Grupo Allegretto (La Plata); Los Cuatro (Tandil); Bertolteatro (Tandil), con El viejo miseria, dirigido por Eduardo Hall; Grupo Acuario (Lanús), con Un cuarteto de amor; Grupo Locos por las tablas, con Buscando sonrisas; Escuela Provincial de Circo (La Plata); Grupo La Perdiz, de Liliana Rossi (La Plata), Grupo Jaruzi (San Miguel); El Vagón de los Títeres (Mar del Plata) y Pecas y Barbas, (Bella Vista). Además actuarán Los señores del tablón (San Fernando); Agrupación Artística Soñadores (San Fernando) y Los Juan Mondiola (San Isidro). Estos grupos alternarán los fines de semana en: 18 y 19/1 en Hipólito Yrigoyen y San Fernando; 25 y 26, en Colón y Lobos; 1 y 2/2 en Zárate y Campana; 8 y 9, en Villarino y Campana; 15 y 16, en Sierra de la Ventana y Vicente López; 18 y 20, en Ameghino y 22 y 23, en Junín y Salto.

Fuente: http://pdf.diariohoy.net/2003/01/12/pdf/18.pdf

jueves, 2 de enero de 2003

La resistencia del teatro - Balance 2002

 "La muerte de Marguerite Duras" Tato Pavlovsky
Por Irene Bianchi

Año duro el 2002 (y van ...), signado por innumerables "des-": desgobierno, desconcierto, desasosiego, descalabro, desconfianza, desencanto, desesperanza, descontrol, desatino, descaro, desaliento, deshonestidad, desazón, desamparo, desgaste, desdicha, desconsuelo...

Por suerte el teatro, ese bastión inexpugnable e insobornable, contrarrestó tanta pálida, aportando su propio arsenal de "des-" positivos: deslumbramiento, desenfado, desmesura, desahogo, descanso, desenfreno, desenchufe, despliegue, despertar, deseo. Un buen des-quite ...

Los unipersonales, a la orden del día. "Dr. Peuser", un "capo lavoro" de Carlos Belloso, multiplicado por ocho personajes, a cual más bizarro. "La muerte de Marguerite Duras", otro alarde actoral, en este caso del multifacético Tato Pavlovsky. "No seré feliz pero tengo marido", lograda versión del texto de Viviana Gómez Thorpe, a cargo de Linda Peretz, espectáculo que por estos días agota localidades en Madrid. "Quietito, Pericles", notable composición de Javier Guereña, en una obra escrita y dirigida por Gustavo Vallejos. "Amaterasu", inspirada pieza de Diana Amiama, delicadamente interpretada por la actriz Valeria Pardini. "Me llaman Nelson", reflexión sobre el sentido o sin sentido de la existencia, encarnada por Nelson Segré, bajo la dirección de Hugo Márquez."El Club de los Corazones Subterráneos", rescate y revalorización de los poetas platenses, recopilada por Augusto Denis, recreada por José Luis Schan.

Las propuestas de las compañías locales, ricas y variadas en cantidad y calidad. "Paternoster", de Jacobo Langsner, con dirección de Gastón Marioni, una mirada sobre el autoritarismo, la intolerancia y la discriminación, que indefectiblemente van de la mano. "El Juego", de Mariela Romero, dirigida por Marcelo Demarchi; la eterna dialéctica amo-esclavo. "El ojo en la grieta", de Siro Colli, dirigida por el autor y Liliana Iglesias, basada en la trata de jóvenes polacas judías, importadas por la "Zwi Migdal" en la década del treinta, con dos impactantes trabajos de María Ibarlín y Adriana Sosa. "El Claudicante", escrita y dirigida por Febe Chaves, obra que cosechó elogios y premios, aquí y en otras plazas. "Ifigenia en Aulis", impactante puesta de la tragedia de Eurípides a cargo de Edgar De Santo, al frente de "Enterogrup". "Solsticio de Trigales", escrita y dirigida por Cabe Mallo, la extraña lógica de los sueños plasmada en imágenes enigmáticas, que abren interrogantes sin respuesta. "El Culebrón": divertida adaptación de textos de Fontanarrosa, dirigida por Fabián Andicoechea, que parodia sin maldad los tics más sobresalientes de géneros tan populares como el radioteatro, la fotonovela y el teleteatro. "Buenas gracias, muchas noches": graciosa y ocurrente sucesión de sketches humorístico-musicales, a cargo del grupo "Ridiculum Vitae", dirigido por Marcelo Allegro. "Tres, tres, tres": Diego de Miguel imagina a un trío de hombres que esperan, mas no desesperan, convocados por vaya a saber qué espíritu burlón. "Bernardas en la noche": visceral y audaz lectura del texto de Lorca, en una puesta intensa y voluptuosa a cargo de Carolina Donnantuoni. "La Adaneva": siniestro "ménage a trois", pergeñado por Emiliano Núñez, compuesto por dos hermanos y un afilador de cuchillos, precursores de la clonación humana. "Espérame en el cielo, corazón": creación colectiva del "Grupo Accidental de Teatro", dirigido por Omar Sánchez, que le sacó el jugo al versátil espacio del Galpón de la Comedia, en una puesta que prioriza lo visual y pone en evidencia el riguroso entrenamiento de sus jóvenes y talentosos protagonistas.

De los espectáculos infantiles, destacamos "Príncipe y Mendigo", comedia musical de Gastón Marioni basada en el clásico de Mark Twain; ritmo, ingenio y un muy afiatado elenco. "Los cocineros de la Reina", disparate culinario escrito por Ana Cecilia Alba, dirigido por Rubén Monreal, con muy graciosas caricaturas. "La exposición": la Compañía Teatral Devenir abordó esta obra infantil con el mismo cuidado y rigor que los caracteriza en sus producciones para adultos. Tres gnomos, un burócrata, y un cazador cazado. "El sótano encantado": Hebel Sacomani al frente de una barrita de adolescentes, en una propuesta que resalta valores como la amistad, el trabajo mancomunado y apostar a los sueños contra viento y marea. La frutilla de la torta: "Corazón de Bizcochuelo". La Compañía Artística Integral Teatrotricéfalo, dirigida por Emilia Alvides, presentó esta comedia musical de Enrique Pinti, en una puesta colorida, dinámica y entretenida.

Insoslayable el "I Festival de Teatro y Memoria: Escenas del Pasado Presente", organizado por la Comisión por la Memoria, de la Provincia de Buenos Aires, con una programación de primerísimo nivel que incluyó 28 espectáculos a precios populares, talleres gratuitos, entrevistas, charlas, muestras retrospectivas y homenajes, con una respuesta de público que superó las más optimistas expectativas. En este marco, además de los ya mencionados "Dr. Peuser" y "La muerte de Marguerite Dumas", resaltamos otras "joyitas". "El Fulgor Argentino", deslumbrante clase de historia a cargo del Grupo Catalinas Sur, compuesto por un centenar de vecinos de La Boca, dirigidos por Adhemar Bianchi y Ricardo Talento. "La Huída": el Gran Circo Teatro de Chile sacudió la sensibilidad del público con una desgarradora historia escrita y dirigida por el recientemente fallecido Andrés Pérez Araya, en una puesta de una violencia y crudeza espeluznantes. "El Cerco de Leningrado": clase magistral de teatro a cargo de dos Señoras de la escena: Lidia Lamaison y Alejandra Boero, símbolo (en la vida y en la ficción) de la resistencia del artista. "Copenhague": apasionante obra de Michael Frayn, brillantemente interpretada por Alberto Segado, Juan Carlos Gené y Alicia Berdaxágar, sobre la delicada y conflictiva relación entre Ciencia y Etica.

Otros espectáculos destacados de la temporada: "El desordenado vuelo de las mariposas", presentado por el Teatro Altosf de Venezuela, sutil y conmovedora parábola, bellamente interpretada por Octavia y Luz De Petre, dirigidas por su padre, Juan Carlos De Petre. "Antígona, linaje de hembras", aporteñada versión de la tragedia de Sófocles, escrita por Jorge Huertas y dirigida por Roberto Aguirre; dolorosa reflexión sobre "los muertos sin sepultura" de todos los tiempos. "Según Zicka": interesante obra de Magel Zanotta ambientada hace 2.000 años, cuando un grupo de mujeres transgresoras accedieron a la lectura y- a través de ella - al mundo del conocimiento y la creación. "Trabajos de amor perdidos": una de las primeras comedias de Shakespeare en formato de "pequeño musical", a cargo del grupo "Perdidos de Amor". "Sabina y Lucrecia": la locura, ese infierno tan temido, personificada por Nora Pérez y Corina Leguizamón, dirigidas por Claudio Bellomo, en esta atrapante pieza de Alberto Adellach. "Como si fuera esta noche": obra intimista presentada por el CELCIT, dirigida por Carlos Ianni, que gira en torno a la siempre conflictiva relación madre-hija, y habla de reencuentros, encrucijadas y cuentas pendientes.

Como se ve, y a pesar de todo, el teatro sigue vivito y coleando, y tiene cuerda para rato.

Fuente: http://www.eldia.com.ar/ediciones/20030102/espectaculos6.asp