martes, 30 de marzo de 2004

El teatro platense sale a escena

Se inicia hoy en el Pasaje Dardo Rocha el maratón teatral organizado por la Dirección de Cultura y en el que se presentarán las 16 obras premiadas en el concurso de la Comedia Municipal 2004. Las funciones serán gratuitas

La Dirección de Cultura de la Comuna dio a conocer días atrás las obras seleccionadas para la instancia final del concurso de teatro Comedia Municipal 2004, que este año fue abierto a todos los grupos de teatro de la ciudad y del que participaron más de 50 obras, marcando un récord de participación.

Las obras seleccionadas se presentarán, a modo de premio, en las salas A y B del Pasaje Dardo Rocha (50 e/6 y 7) a partir de hoy y hasta el 2 de abril con entrada libre y gratuita para todas
las funciones.

Las escuelas e instituciones interesadas en disfrutar de las obras podrán realizar sus reservas a los teléfonos 427-1210 y al 427-1817 de 8.30 a 18.

El cronograma de presentaciones es el siguiente:

Martes 30: Las aventuras de Lucky y Mora, Grupo Ombú (10.30 horas); Murguitas al cuadrado, Grupo La Gotera (14.00); 9:53, Grupo La Cuarta Pared (15.30); Como vivir lo que me gusta, Grupo Emiliano Núñez (17.00).

Miércoles 31: Nunca fue fácil ser un superhéroe, Grupo Las crines del chancho (10.30); Dos corazones rojos, Grupo Leba (14:00); Hermanitas Antaño, Grupo Hermanitas Antaño (15.30); Cafeteros (a la carta), Grupo Ojo de Pez (17.00).

Jueves 1/4: Icarovoló, Grupo Teatro del Firulete (10.30); Caperucita Roja (según el lobo), Grupo Amadeus (14.00); La Adaneva, Grupo La Sudaca emergente (15.30); New York, Grupo La gotera (17.00).

Viernes 2: El príncipe blue, Grupo Topográfico (10.30); Robin Hood, el príncipe de los ladrones, Grupo Teatro Estudio (14.00); Textos Húmedos (sobre los charcos no llueve), Grupo Del Bocadelli Anden (15.30); In Partibus Infidelium, Grupo Vuelve en junio (17.00).

El jurado, compuesto por reconocidas personalidades del teatro platense deberá seleccionar finalmente 4 obras ganadoras de la categoría adultos y 4 de infantiles.

El año pasado fueron premiadas, en el rubro infantil, las obras Circo en pequeña escala, El Avaro, Un vagón de Canciones y Hecho a mano. En el rubro adultos, los ganadores fueron El Claudicante, La excelente y lamentable tragedia de Romeo y Julieta, Tres, tres, tres, y
Buenas gracias, muchas noches.

Fuente: http://pdf.diariohoy.net/2004/03/30/pdf/22-c.pdf

lunes, 29 de marzo de 2004

Carmen Vallejo "Quitarme años sería como quitarme vida"

Clarín.com » Edición Lunes 29.03.2004 » Espectáculos

TELEVISION: ENTREVISTA CON CARMEN VALLEJO

A los 81 años, encarna a la entrañable abuela de La Niñera. Comediante de pura cepa, se lució en el radioteatro, el sainete y en casi cien programas de TV. Retrato de una mujer a la que el paso del tiempo le sienta bien.

Silvina Lamazares

Incansable. Desde los ocho años Carmen está sobre los escenarios.
Tiene un andar rápido y un par de anteojos verdes. Una mueca de gracia y un arcón de recuerdos. Un humor envidiable y una frase que la pinta de cuerpo entero: "Hasta las 2.30 o 3 de la mañana no me acuesto. Cuando has hecho tanto, pero tanto teatro, no podés dormirte en el segundo acto. Si me fuera a la cama temprano, me dormiría en medio de la obra". Carmen Vallejo, para muchos la abuela de La niñera, la madre de Selva Alemán o la esposa de Oscar Alemán, la de las gafas locas que fuma rubios y no coquetea con la fama, no necesita una aclaración al margen. Es Carmen Vallejo. El paso del tiempo le suma. Gastó las tablas, brilló en la tele, sedujo desde la radio y "recién voy por los 81. Sí, 81, aunque no parezca. Quitarme años sería como quitarme vida".

El sol le rebota en esos vidrios que dan que hablar, porque cuenta que no "compré los anteojos por modernos, qué va... los compré porque costaban 14 pesos. Son medio raros, ¿no?", pregunta, mientras celebra la libertad de ponerse lo que le dio la gana. A lo largo de casi tres horas de charla, sus palabras recrean un camino marcado por el destino, pero moldeado a su antojo.

Nacida en una de las diagonales de La Plata, Carmen se crió en el barrio Hipódromo, zona a la que le endilga "la pasión por los caballos... ah, soy muy burrera. También la timba, pero no soy de ir a jugar a cada rato. Quizás algún numerito por pura intuición, nomás. Igual, lo que más me gusta es el póker". Hija de Carmen Rosa y de Santiago Vallejo —guitarrista, peluquero y violinista—, cambió el secundario por las clases de arte escénico y declamación que daba una profesora cerca de su casa. "Se llamaba Cándida Santamaría de Otero San Martín, era muy culta y me eligió entre un montón de chicas para representar muchas obras", recuerda con una memoria que le hace jaque al paso del tiempo.

De todos modos, considera que descubrió su vocación a los 8 años, "cuando cantaba en los actos del colegio. Mi escuela me prestaba a otras escuelas y siempre me pedían de una de curas que hay en La Plata, San Vicente de Paul, para que les cantara a los chicos pupilos los fines de semana. Armaban shows y luego pasaban una película, que era siempre la misma: 'Queremos cerveza' ('What! No Beer?' con Buster Keaton), mirá qué adelantados éramos los pibes de esa época".

¿Cuántas veces la viste?

Y, más de 20 seguro. Cada vez que iba a actuar, la veía. Yo tenía unos 10 años y solía cantarles Si soy así. Tengo los programas guardados, donde dice Canciones por la niñita Carmencita.

Motivada por sus propias condiciones histriónicas, "quise ir por más. Como tenía el apoyo de mi familia, me anoté en un concurso nacional de locución, lo que ahora llamarían casting. Yo representaba a la provincia de Buenos Aires y fui elegida, por unanimidad, como la mejor voz femenina de 1941. Me dieron una medalla de oro y un contrato para trabajar como locutora en Radio El Mundo. En principio decía sólo dos marcas. Así gané mi primer sueldo y así se me abrieron muchas puertas, porque me contrató una agencia que me llevó a trabajar a otras emisoras, como Splendid y Belgrano. Paralelamente, seguía haciendo obras con la señora Cándida (la prime ra fue Canción de primavera, en verso y sin cobrar un centavo)".

En una de sus locuciones en Radio Argentina —en días en los que viajaba a diario de La Plata a Capital Federal—, alguien la eligió para hacer de "damita joven" en los radioteatros de la época, que la tenían como integrante de las compañías de Antuco Telesca o Malvina Pastorino. "Ella fue mi gran amiga... Hizo conmigo lo que yo hago con los chicos de ahora: contenerlos. A mí me ayudaron mucho Olinda Bozán, Leonor Rinaldi y Pepita Muñoz", homenajea esta mujer de decir pausado y mirada sostenida.

Madre de dos mujeres (Selva e India Alemán), tiene tres nietas, tres bisnietos y una colección de 45 pelucas, que dan cuenta de la diversidad de personajes que pa seó por escenarios y por la TV: estrenó 58 obras (con el sainete como punta de lanza) y cree haber trabajado en casi 100 programas, entre los que se destacan La tuerca, Todo el año es Navidad y unitarios como Alta comedia y Atreverse. Si bien tuvo varios papeles dramáticos, el rótulo de comediante brillante es el que mejor le calza. Y a quien mejor le calza.

Antes de desembarcar este verano como la abuela judía de La niñera (Telefé), integró las huestes de Poné a Francella, donde la composición le daba tela para cortar. "De joven, me encantaba que mi madre me dijera¿Y vos cuál eras? Eso significaba que había logrado hacer algo diferente a mí. No hay nada mejor que vivir un personaje, los chicos de ahora no lo viven, lo dicen. Y eso no sirve. Hay que sentirlo. Si vos no te creés, no te cree nadie. Y si no te cree nadie, no hay magia. Ojo que yo no culpo a los jóvenes, pero me da pena que no tengan conocimiento de quiénes han sido los grandes de la escena. Han hecho talleres de teatro, pero no les han enseñado nuestra historia", se lamenta la mujer que formará parte de los diez cortos, dirigidos por diez cineastas, con los que la AMIA recordará los 10 años del atentado.

Entre las muchas perlas de su archivo virtual, se perfilan como íconos el haber actuado en una de las primera ficciones de la TV argentina (Una comedia cómica de terror, en 1951, por Canal 7) y el haber doblado la voz de Lucille Ball en la serie Yo quiero a Lucy.

Tuvo tres maridos (el segundo fue Oscar Alemán, ver La esposa...), "y hace unos años bajé la persiana del amor. Ahora vivo en Barrio Norte con Marta, una señora que me hace compañía y que no sabe bien con quién vive", deja picando y espera la réplica.

¿Cómo que no sabe?

Y, no, la desoriento. De golpe repito pedacitos de antiguos guiones. Como tengo todos los casilleros de la cabeza llenos de letras, hay días que se caen y hablo como mis viejos personajes. Es como un extraño poder...

Hay que hacerse ver...

Ni loca, a ver si me lo quitan.

Fuente: http://edant.clarin.com/diario/2004/03/29/c-00601.htm

sábado, 27 de marzo de 2004

Agenda La Plata: Teatro

Fuente: http://pdf.diariohoy.net/2004/03/27/pdf/21-c.pdf

miércoles, 24 de marzo de 2004

Iñaki Urlezaga muestra su arte en Recoleta

EL PROXIMO LUNES CON ENTRADA GRATIS

Presentará un variado programa con obras de Freddy Mercury, Maurice Ravel y Astor Piazzolla. Además, las coreografías realizadas por el platense estarán sincronizadas con una puesta de láser y fuegos artificiales envolventes

Fuente. http://pdf.diariohoy.net/2004/03/24/pdf/22-c.pdf

domingo, 21 de marzo de 2004

Agenda La Plata: Teatro

Fuente: http://pdf.diariohoy.net/2004/03/21/pdf/24-c.pdf

viernes, 19 de marzo de 2004

La Compañía de Teatro Crudo estrena 'La Causa Justa' en el Teatro del Artefacto

Mar 2004

La Compañía de Teatro Crudo presenta este 19 de marzo de 2004 en el bonaerense Teatro del Artefacto la obra “La Causa Justa”, adaptación de la novela de Osvaldo Lamborghini con dramaturgia y dirección de Mariel Bignasco.

(adaptación de la novela de Osvaldo Lamborghini)
TEATRO DEL ARTEFACTO
Sarandi 760
4308-3353
funciones, viernes a las 20:30
Entradas $5
Dramaturgia y Dirección: Mariel Bignasco

Actores: Fabián Sagripanti, Javier Albornoz, Charlie Ciravegna, Alejandro Scaravelli, Norma Gagliardi, Sergio Pascual, Mauricio Bertorello, Miguel Zandonadi.

Dirección de Arte: Elena Cselzi.

Esta obra cuenta con el auspicio de Editorial Sudamericana, con el Subsidio del Fondo Nacional de las Artes y del Instituto Nacional de Teatro.

“Lamborghini empuja todo el tiempo, tanto al actor como al espectador, a situaciones de riesgo y vértigo”

Qué nos cuenta La Causa Justa?:

Argentina, Bs As, ”la Gran Llanura de los chistes”, en un partido de Casados vs. Solteros de la empresa Egometrix: “terminado el partido comenzaban a desarrollarse los acontecimientos, ese repugnante clima de” formamos una gran familia”, creado generalmente por los acostumbrados al naranjín, pero que la juegan de campeones del vinacho -como dicen ellos- y a las tres copas ya perdieron, ya están en pleno show, pero manifestando sus preferencias por el género sentimental”. Esta vez todo va más lejos. Hasta acá una historia. Hasta acá el “chiste largo”

“En este país llanura chistes terminan con muertos”.

Por otro lado dos personajes: Sullo y Rosita oficiarán de narradores de éste”chiste largo-muerte nítida como un tajo.” Y ésta es otra historia.

Las dos historias se entrelazan, se complementan y se terminan. Y el universo de Osvaldo Lamborghini: el lenguaje como determinante de la argentinidad, la multiplicidad de espacios, la opacidad, la distorsión del verosímil, la Argentina como el país de la representación, los tadeys (animal de continente remoto pero irracional).

¿ Para qué?

Esta obra dice: mirémonos, ésto somos y tenemos que cambiar. ¿Hasta cuándo el chiste en “La gran llanura de los chistes?, ¿hasta cuándo la irresponsabilidad que termina con muertos por todas las esquinas?, ¿hasta cuándo?. Esto en un momento histórico desgarrador, año 1982, guerra de Malvinas, “ la Argentina en guerra con el Imperio Británico”, momento de replantearse todo, como hoy, donde el chiste ya no tiene lugar.

¿Para quién?

Para un público adulto, con costumbres argentinas, que sabe lo que ocurre después de un asado con amigos, con compañeros de trabajo, eso de “ somos todos una gran familia”, tanto en el barrio como en plena urbe.


Sobre el autor:

Osvaldo Lamborghini

Nacido en Buenos Aires en 1940 y fallecido en Barcelona en 1985, su primera novela fue El Fiord, luego siguieron Sebregondi Retrocede, Poemas, Las hijas de Hegel, Tadeys, Teatro Proletario de Cámara en lo que trabajaba al morir.


Sobre la Dramaturgia y Dirección:

Mariel Bignasco

Su último trabajo como directora es en febrero de 2004 con la obra PUNTA PÁRAMO de Eduardo Bonafede en La Cuarta edición de “Nueve” que se realizó en el Teatro Nacional Cervantes, en el ciclo de autores y directores teatrales.

Ternada como Mejor Actriz por “El Gallo de Oro” en el Encuentro de Teatro Bonaerense. La Plata.1990.

Ganadora del Premio Municipal a la Mejor Direcciòn por “El Asesinato considerado como una de las Bellas Artes”. Versión libre del ensayo de Tomàs De Quincey. La Plata.1990.

Trabajó en espectáculos como “Plaza Moreno” Dramaturgia y Direcciòn: Elio Gallipolli. Actriz Protagònica. Sala Carlos Perelli de La Plata.1986.

Y como actríz de la Comedia de la Provincia de Buenos Aires en “Romeo y Julieta” de W. Shakespeare. Dir: Sergio Rowery en “Tiempo de firulete” de santiago Doria. Dir: francisco Fernàndez de Rosa, entre otras

“Stampaos al sainete arte l`hambruna”, popurrì de cuadros rioplatenses de autores varios. Dir: Rafael Garzaniti. Actriz protagònica.1990-1992. Esta obra fue seleccionada para la Bienal de Arte Joven 1991. Teatro Sarmiento de la Cap. Fed.

“El Gallo de Oro” de Juan Rulfo. Dir: Rafael Garzaniti. Actriz protagònica. Presentada en la Sala del Pasaje Dardo Rocha en la ciudad de La Plata. Sala Enrique Muiño del Centro Cultural San Martín de la ciudad de Bs As. Sala del Centro Cultural Ricardo Rojas de la ciudad de Bs As.1989-1992. Esta obra fue premiada en el Encuentro de Teatro Bonaerense en 1990: recibiò Mención Especial del Jurado a la labor investigativa y aporte al lenguaje teatral, fue ternada como Mejor Obra, Mejor Propuesta Regional, Mejor Direcciòn, mejor Escenografìa, mejor Actriz, Mejor Actor. Ganò Mejor Direcciòn y Mejor Escenografìa. Recibiò el Subsidio del Fondo Nacional de Las Artes, premio Sánchez Gardel.

“Un hombre es un Hombre” de B.Brecht. Dramaturgia y Direcciòn. Estreno Nacional. 1996-1998. Ganadora del Concurso de la Comedia Municipal de La Plata en 1997.Salas del Pje Dardo Rocha de La plata, teatro Fray Mocho de Bs As.

“La Revoluciòn es en sueño eterno”adaptaciòn de la novela de Andrès Rivera. Dir: Raùl Serrano y R.Garzaniti.

Reposiciòn : Carlos Demartino. Teatro Margarita Xirgu .Teatro Coliseo Podestà de La Plata. 1999. Seleccionada para Buenos Aires Teatro/99certamen Metropolitano.

“El viaje a la isla del agua màgica” de A. Santilli, espectáculo infantil sobre pinturas de Paul Klee y H.Rousseau. Como actriz protagònica. En el Pje Dardo Rocha de la Plata, Centro Cultural Pueyrredòn de Mar del Plata, en el marco del Encuentro Nacional de Teatro, XII Encuentro Marplatense 2000. Ganadora del concurso de la Comedia Municipal de la Plata año 2000. Centro Cultural Konex en el año 2003.

“Freno de mano” de Vìctor Winer. Dramaturgia y Direcciòn. Sala Cuarta pared de Madrid, estrenada en Aranjuez,España.2001.

“Mago” de Vìctor Winer. Dramaturgia y Direcciòn. En el marco de La Cocina del Autor en Argentores. 2003.

Fuente:  http://www.tehagolaprensa.com.ar/gacetillas/la%20causa%20justa.html

jueves, 18 de marzo de 2004

"Violentamente Feliz" con dirección de Coralia Ríos

18 Mar 2004

Este sábado se estrenará también Violentamente feliz, con dirección de Coralia Ríos, en el Centro Cultural de la Cooperación (Av. Corrientes 1543).

 GRUPO SUDESTADA ARTE
Sábados 23:30 HS
Centro Cultural de la Cooperación – Sala Tuñón
Corrientes 1543
Entradas $5
Dirección: Coralia Ríos

Actores: Gabriel Lima (Severino)
Coralia Ríos (América)
Sergio Ponce (Brauilio)

Pablo De Nito (Juan) (Nominado al premio Trinidad Guevara – mejor actor de reparto 2004)

Músicos: Gonzalo Domínguez (Acordeón)
Pablo Trimarchi (Guitarra)

“Con el Subsidio del Instituto Nacional del Teatro y del Centro Cultural de la Cooperación”

Un documento sobre la violencia, tomado con matices de humor y poesía a través de la música en vivo

La Pampa. Argentina. Cinco hombres y una mujer conviven bajo una misma lupa: un marco violento, hostil y musical. Las heridas corren como insultos mojados. Entrenan el dolor para alcanzar una conducta posible. El dolor como espectáculo, como fascinación. El teatro se hace presente.

"Teatro de situaciones" Resabios de un país. A partir de sus pensamientos, todos revisan los mismos conceptos: felicidad, tristeza, alegria, amor, belleza, locura. Habrá un atropellado casamiento y continuará la fiesta de la música, mientras uno de ellos en el día más triste de su vida, querrá mostrarle al mundo que no existe el corazón.

Pero otro, el amigo, después de un rapto mental, se cree el hombre gris y quiere salvar a la humanidad entera a través de las profecías de Solari Parravicini. Sobre el final habrá una escapada al Tigre , y el Delta traerá una muerta con un vestido mojado. ¿ Habrá sido un sueño ?La música en vivo con sus acordeones, serruchos y guitarras seguirá y servirá de escape para repetirse el "todo bien", mientras todo se cae a pedazos.

Esta es una reflexión poética sobre la vida, el hombre, el teatro, teatro como situación irrepetible, como fiesta. Sin mostrar un mundo único de sensaciones, la escena se ve transmutada en una extraña felicidad, violenta, violentamente feliz.

Fuente. http://www.tehagolaprensa.com.ar/gacetillas/violentamente_feliz.html

martes, 16 de marzo de 2004

Falleció Jorge Petraglia

Adiós: el artista tenía 76 años

Actor y director, dejó su huella en la escena teatral argentina

Por Alejandro Cruz  | LA NACION

Petraglia, en 1989. Foto: Archivo

La crónica dura dirá que el talentoso actor y director argentino Jorge Petraglia murió anteayer en una clínica de la Capital, a los 76 años, como consecuencia de un paro cardíaco. Sus familiares lo habían internado un día antes debido a un pico de presión y ciertos problemas pulmonares. Ayer, sus restos fueron inhumados en el Panteón de la Asociación Argentina de Actores, en el cementerio de la Chacarita.

* * *

Desde otra óptica se podría afirmar que murió un caballero del teatro, un señor con estirpe que supo lidiar con lo más granado de la experimentación teatral de las décadas del cincuenta y del sesenta, que supo abrir las puertas de la escena local a los autores más vanguardistas de la época y transitar a los autores clásicos con maestría.

Había nacido en Buenos Aires en 1927. "Todavía recuerdo cuando, a los 5 años, me llevaron al Teatro Colón para ver una representación de "Falstaff". Aquel despliegue de decorados, luces, sombras y gente en movimiento me deslumbró de tal manera que, por mucho tiempo, traté de reproducirlo con los elementos que tenía al alcance de la mano", recordaba en una entrevista. En medio de esas maquetas que reproducían escenarios, se las ingenió para zurcir su particular interés por la arquitectura y su pasión por el teatro.

Debutó como actor en la Compañía Barrault y, desde ese momento, sencillamente no se detuvo y armó una extensa carrera que le deparó más de cien trabajos teatrales en la Comedia Nacional, la Comedia Cordobesa y en diversos grupos independientes. Sin ir más lejos, en 1949 fundó con su fiel amigo Leal Rey el Teatro Universitario de Arquitectura, sitio en el cual también estaba Roberto Villanueva. Tres años después debutó como director con dos piezas de Cocteau: "Edipo Rey" y "Antígona", dos montajes recordados por varias generaciones de teatristas.

En 1956 estrenó en Buenos Aires "Esperando a Godot", obra que repuso durante varias temporadas. Aquel montaje se convirtió en una puesta emblemática que marcó a varias generaciones de actores, directores y dramaturgos. El mismo Eduardo Pavlovsky suele decir que no habría hecho teatro en serio si no hubiera visto "Esperando a Godot". "Fue la primera vez en mi vida que vi representada mi angustia en un escenario", dijo recientemente. Lejos de detenerse, Petraglia siguió armando su exquisito edificio. "Desde ese estreno, Beckett fue para mí uno de los autores fundamentales en materia teatral. Más tarde se le agregó Harold Pinter", dijo. De Beckett también dirigió "Los días felices", con Luisa Vehil como protagonista, los monólogos "Krapp o La última cinta magnética" y "Cenizas". Con Pinter debutó en 1962 con "El cuidador".

En plena ebullición de la década del sesenta, se refugió en el Instituto Di Tella. En ese bolsón de la vanguardia estrenó dos piezas de Griselda Gambaro: "El desatino" y "Los siameses". En el Di Tella también fue asesor del Centro de Experimentación Audiovisual.

Supo hacer que en su labor convivieran los nichos de la vanguardia con las puestas operísticas. Es más: hizo la régie del estreno mundial de "Don Rodrigo", en el Teatro Colón. "Fue como completar un ciclo. El escenario que por primera vez me maravilló como de chico convertido en mi lugar de trabajo", dijo tendiendo un puente con las imágenes de su infancia. En esa época trabajó con actores de la talla de Iris Marga, Delia Garcés y Luis Medina Castro.

Fue docente, traductor y asesor artístico del Teatro San Martín. Recibió varias becas con destino europeo e innumerables premios (está previsto que, en mayo, su trayectoria sea distinguida con un María Guerrero). Supo encontrarle innovadoras vueltas de tuerca a criterios de puesta ya establecidos. Fue él, por ejemplo, el que pensó en hacer "Orquesta de señoritas" con actores varones. O fue él, por ejemplo, quien por primera vez en el país utilizó actores y bailarines doblados por cantantes ubicados al costado del escenario.

Se "atrevió" a dirigir textos de Cocteau, Dostoievski, Camus, Pirandello e Ibsen para radio y televisión. En cine, su corta carrera comenzó de la mano de Leopoldo Torre Nilsson, en "Piedra libre", que fue, paradójicamente, la última película del prestigioso director. Durante la década pasada Petraglia puso su cuerpo y experiencia para embellecer obras como "Don Fausto", "El jardín de los cerezos", "Los últimos días de Emanuel Kant", "Ricardo III", "Madera de reyes" o "Lulú".

Pero, con los años, parece que su cuerpo se fue cansando. Una vez, recordando su puesta de "Esperando a Godot", contó la siguiente anécdota: "Una señora, que nunca había ido a ver teatro y que lavaba la ropa en mi casa, fue a ver "Godot" con su sobrina. Después le contó a mi madre que su sobrina le había preguntado: "Y esto, ¿qué es?" Ella le contestó: "Claro, sos muy joven, no entendés. Pero esto es la soledad de la gente en el mundo"".

Parece ser que, más allá del apoyo de su círculo más íntimo, hacía un tiempo que Jorge Petraglia había optado por refugiarse en su casa, por esa soledad de la gente en el mundo. .

Una partida silenciosa

Clarín.com » Edición Martes 16.03.2004 » Espectáculo

TEATRO: MURIO JORGE PETRAGLIA

Tenía 76 años. Su muerte se produjo el domingo como consecuencia de un cuadro de hipertensión.

Olga Cosentino


En la madrugada del domingo, como consecuencia de un cuadro de hipertensión, murió Jorge Petraglia en la clínica de la Asociación Argentina de Actores, donde había sido internado el sábado.

Representante de una de las vanguardias teatrales más ricas y polémicas del siglo XX en la Argentina, había nacido en Buenos Aires en 1927. Aunque se había graduado como arquitecto, lo suyo fue siempre el teatro.Lo supo —solía contar en los reportajes— desde que, a los cuatro años, fue con sus padres por primera vez al Teatro Colón, a ver una versión de Falstaff. "Recuerdo absolutamente todo, desde el reparto, que incluía a Salvatore Baccaloni, Anita Flaisher e Isabel Marengo, hasta el director de orquesta, que era Héctor Panizza", repasaba memorioso en un reportaje de 1997. A tal punto la vocación teatral fue en Petraglia una certeza desde el principio, que ya en 1949, siendo todavía estudiante, fundó junto a Leal Rey y Roberto Villanueva el Teatro Universitario de Arquitectura. Por la misma época y empujado por la misma convicción, buscó y obtuvo un papel en la la prestigiosa compañía francesa de Jean-Louis Barrault y Madeleine Renaud que visitaba la Argentina. Fue un debut profesional con proyección internacional. Todavía conservaba los rasgos de la adolescencia reciente pero le tocó encarnar a un anciano en El proceso, de Kafka, con adaptación de André Gide. La composición de personajes mayores que su edad real iba a definir casi su perfil actoral de Petraglia a lo largo de su carrera. Su expresividad facial y, sobre todo, su fina percepción de las actitudes físicas y psicológicas que reclama cada personaje hacía que se pensara en él a la hora de componer alguna criatura de particular complejidad. 

Su debut como director fue en 1952, con Edipo rey y Antígona, de Jean Cocteau. Pero la obra con la que Petraglia se convirtió en bisagra de una de las más trascendentes rupturas estéticas fue Esperando a Godot, que montó en 1956, apenas dos años después que se estrenara en París. La controversia y los debates enfrentaron el tradicional costumbrismo de la escena criolla con una nueva poética que se atrevía al absurdo en el intento de procesar el estupor de la humanidad frente a experiencias del pasado reciente como el Holocausto o como Hiroshima y Nagashaki. Después de la vital y turbulenta introducción de Beckett en la Argentina, Petraglia pasó a ser un experto en el autor francoirlandés. Llevó a escena, entre otros, Los días felices (donde dirigió a Luisa Vehil), Krapp o la última cinta magnética y Cenizas. 

Descubrió, montó y frecuentó en el trato personal al inglés Harold Pinter, de quien en 1962 llevó a escena el estreno mundial de El cuidador y más adelante, El montaplatos, Los enanos o Viejos tiempos, entre otras. En 1959 dirigió por primera vez a Delia Garcés en El octavo día, de Alberto de Zavalía, y quedó prendado de la entrega interpretativa de la actriz, a quien volvió a dirigir en Santa Juana, de Bernard Shaw, y en una gloriosa versión de El jardín de los cerezos, de Antón Chéjov, donde también actuó. 

Pero a Jorge Petraglia se le debe mucho más que la introducción —como traductor, adaptador, actor y director— de los grandes textos universales del teatro moderno. En el Instituto Di Tella, dio a conocer a Griselda Gambaro, acaso el talento más exquisito de la renovación de nuestra literatura dramática. A El desatino, estrenado en 1965, le siguieron, entre otros, Los siameses, Nada que ver y Decir sí. 

Fue becado para perfeccionarse en Francia y en Inglaterra y obtuvo decenas de premios como actor y director, en el país y el extranjero. Como regisseur, fue responsable del estreno mundial de Don Rodrigo, de Ginastera, en el Colón, donde también dirigió El retablo de Maese Pedro, de Manuel de Falla o La hora española, de Ravel. En el Teatro Argentino de La Plata condujo las regies de Nabucco, de Verdi y de Don Giovanni, de Mozart, entre otras incursiones en la lírica.

En Teatro Abierto protagonizó la premiada Concierto de aniversario, y actuó también en la segunda versión de esa pieza de Eduardo Rovner, que con el título de Cuarteto subió a escena años más tarde en el Teatro San Martín. Varias puestas memorables del complejo teatral oficial se prestigiaron con su participación, como Madera de reyes, de Henrik Ibsen, dirigida por Augusto Fernandes, o El jardín de los cerezos, con dirección de Agustín Alezzo. También allí, en descollante interpretación, tradujo en 1997 la agonía del filósofo en Los últimos días de Emmanuel Kant contados por E.T.Hoffmann, con dirección de Juan Carlos Gené. Dos años más tarde integró el elenco de Rompiendo códigos, de Hugh Whitemore. 

Ricardo Monti, Valle Inclán, Lope de Vega, Jean Anouilh, Henrik Ibsen o Fedor Dostoievski son sólo algunos de los autores que llevó a escena. Dirigió la Comedia Nacional Cordobesa, hizo puestas para televisión y su labor como docente de actuación y puesta en escena en instituciones oficiales y privadas dejó una huella fundamental en varias generaciones de teatristas. 

Pero más que el indiscutible talento para un oficio que desde siempre supo que le pertenecía, la marca que identificó en vida a Jorge Petraglia fue la de una infrecuente nobleza profesional y artística. La misma que lo mantuvo al margen de los beneficios y, sobre todo, de los costos que implica ubicarse afanosamente en la zona más iluminada del tablado de la vida. 

Los restos de Jorge Petraglia fueron inhumados ayer en el panteón de Actores del Cementerio de la Chacarita.

Falleció Jorge Petraglia

Adiós: el artista tenía 76 años

Actor y director, dejó su huella en la escena teatral argentina

Martes 16 de marzo de 2004 | Publicado en edición impresa

La crónica dura dirá que el talentoso actor y director argentino Jorge Petraglia murió anteayer en una clínica de la Capital, a los 76 años, como consecuencia de un paro cardíaco. Sus familiares lo habían internado un día antes debido a un pico de presión y ciertos problemas pulmonares. Ayer, sus restos fueron inhumados en el Panteón de la Asociación Argentina de Actores, en el cementerio de la Chacarita.

Desde otra óptica se podría afirmar que murió un caballero del teatro, un señor con estirpe que supo lidiar con lo más granado de la experimentación teatral de las décadas del cincuenta y del sesenta, que supo abrir las puertas de la escena local a los autores más vanguardistas de la época y transitar a los autores clásicos con maestría.

Había nacido en Buenos Aires en 1927. "Todavía recuerdo cuando, a los 5 años, me llevaron al Teatro Colón para ver una representación de "Falstaff". Aquel despliegue de decorados, luces, sombras y gente en movimiento me deslumbró de tal manera que, por mucho tiempo, traté de reproducirlo con los elementos que tenía al alcance de la mano", recordaba en una entrevista. En medio de esas maquetas que reproducían escenarios, se las ingenió para zurcir su particular interés por la arquitectura y su pasión por el teatro.

Debutó como actor en la Compañía Barrault y, desde ese momento, sencillamente no se detuvo y armó una extensa carrera que le deparó más de cien trabajos teatrales en la Comedia Nacional, la Comedia Cordobesa y en diversos grupos independientes. Sin ir más lejos, en 1949 fundó con su fiel amigo Leal Rey el Teatro Universitario de Arquitectura, sitio en el cual también estaba Roberto Villanueva. Tres años después debutó como director con dos piezas de Cocteau: "Edipo Rey" y "Antígona", dos montajes recordados por varias generaciones de teatristas.

En 1956 estrenó en Buenos Aires "Esperando a Godot", obra que repuso durante varias temporadas. Aquel montaje se convirtió en una puesta emblemática que marcó a varias generaciones de actores, directores y dramaturgos. El mismo Eduardo Pavlovsky suele decir que no habría hecho teatro en serio si no hubiera visto "Esperando a Godot". "Fue la primera vez en mi vida que vi representada mi angustia en un escenario", dijo recientemente. Lejos de detenerse, Petraglia siguió armando su exquisito edificio. "Desde ese estreno, Beckett fue para mí uno de los autores fundamentales en materia teatral. Más tarde se le agregó Harold Pinter", dijo. De Beckett también dirigió "Los días felices", con Luisa Vehil como protagonista, los monólogos "Krapp o La última cinta magnética" y "Cenizas". Con Pinter debutó en 1962 con "El cuidador".

En plena ebullición de la década del sesenta, se refugió en el Instituto Di Tella. En ese bolsón de la vanguardia estrenó dos piezas de Griselda Gambaro: "El desatino" y "Los siameses". En el Di Tella también fue asesor del Centro de Experimentación Audiovisual.

Supo hacer que en su labor convivieran los nichos de la vanguardia con las puestas operísticas. Es más: hizo la régie del estreno mundial de "Don Rodrigo", en el Teatro Colón. "Fue como completar un ciclo. El escenario que por primera vez me maravilló como de chico convertido en mi lugar de trabajo", dijo tendiendo un puente con las imágenes de su infancia. En esa época trabajó con actores de la talla de Iris Marga, Delia Garcés y Luis Medina Castro.

Fue docente, traductor y asesor artístico del Teatro San Martín. Recibió varias becas con destino europeo e innumerables premios (está previsto que, en mayo, su trayectoria sea distinguida con un María Guerrero). Supo encontrarle innovadoras vueltas de tuerca a criterios de puesta ya establecidos. Fue él, por ejemplo, el que pensó en hacer "Orquesta de señoritas" con actores varones. O fue él, por ejemplo, quien por primera vez en el país utilizó actores y bailarines doblados por cantantes ubicados al costado del escenario.

Se "atrevió" a dirigir textos de Cocteau, Dostoievski, Camus, Pirandello e Ibsen para radio y televisión. En cine, su corta carrera comenzó de la mano de Leopoldo Torre Nilsson, en "Piedra libre", que fue, paradójicamente, la última película del prestigioso director. Durante la década pasada Petraglia puso su cuerpo y experiencia para embellecer obras como "Don Fausto", "El jardín de los cerezos", "Los últimos días de Emanuel Kant", "Ricardo III", "Madera de reyes" o "Lulú".

Pero, con los años, parece que su cuerpo se fue cansando. Una vez, recordando su puesta de "Esperando a Godot", contó la siguiente anécdota: "Una señora, que nunca había ido a ver teatro y que lavaba la ropa en mi casa, fue a ver "Godot" con su sobrina. Después le contó a mi madre que su sobrina le había preguntado: "Y esto, ¿qué es?" Ella le contestó: "Claro, sos muy joven, no entendés. Pero esto es la soledad de la gente en el mundo"".

Parece ser que, más allá del apoyo de su círculo más íntimo, hacía un tiempo que Jorge Petraglia había optado por refugiarse en su casa, por esa soledad de la gente en el mundo.

Por Alejandro Cruz
De la Redacción de LA NACION

Fuente: http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=581964

Falleció Jorge Petraglia

El veterano actor y director Jorge Petraglia, de 76 años, falleció el domingo a las 6 y 20 de la mañana en el sanatorio Clin Médica, donde había sido internado la noche anterior víctima de un pico de hipertensión, aunque los familiares de Petraglia recién dejaron trascender hoy la información sobre su muerte.

Una de las figuras más valiosas del teatro argentino de los últimos 50 años, tuvo a su cargo mas de 100 puestas en escena que incluyen nombres de autores tan dispares como Beckett, Calderón, Miller, Chejov y Casona, a las que se suman otros tantos desempeños en calidad de actor.

El cine lo convocó tardíamente, para actuar en Fiebre amarilla (1983), aunque también se lo vio en La historia oficial, Caballos salvajes, Moebius y Eva Perón, su última aparición en la pantalla grande.

Atraído por el teatro del absurdo, estrenó tres piezas de Beckett inscriptas en esa corriente - Krapp o La última cinta magnética, Cenizas y Fin de partida-, así como de la argentina Griselda Gambaro estrenó Desatino y Los siameses, entre otros títulos. Petraglia participó activamente en Teatro Abierto y realizó varias régies en el Teatro Colón, así como fue asesor en el Teatro General San Martín durante varios años, pero el paso de los años hizo que fuera retirándose de la actividad y confesara a su íntimos que ya estaba cansado de luchar cotidianamente’.

Su deceso se produjo en el sanatorio Clin Médica del barrio de San Cristóbal, donde fue internado en una sala común y en perfecto uso de razón, por lo que nada hacía suponer el desenlace.

Fuente: http://pdf.diariohoy.net/2004/03/16/pdf/23-c.pdf

jueves, 11 de marzo de 2004

Exitosa convocatoria teatral

Con récord de inscriptos, se está desarrollando el concurso de teatro Comedia Musical 2004. Losganadores serán premiados con funciones que estarán a cargo de la dirección de Cultura municipal

En el Pasaje Dardo Rocha se está desarrollando el concurso de teatro Comedia Municipal 2004, que cuenta con la participación de 62 realizaciones teatrales, cifra récord para este evento.

Hasta mañana se desarrollará la primera etapa, y más tarde se preseleccionarán 16 obras tras una exhibición de 30 minutos. La tarea estará a cargo del jurado integrado por Susana Torres Molina, Daniel Marcove y Paula Mujica Lainez.

Luego se realizará la segunda etapa, que se llevará a cabo los días 29 y 30 de marzo, 1 y 2 de abril. En esta instancia, las obras preseleccionadas se presentarán completas, con asistencia de público y con entrada libre y gratuita.

Luego de la evaluación del jurado, surgirán 8 obras ganadoras (4 en la categoría adultos y 4 en la categoría infantiles), que realizarán 16 funciones cada una que serán solventadas por la dirección de Cultura municipal.

En la anterior edición, en la categoría infantil, las obras ganadoras fueron: Circo en pequeña escala (Grupo Allegreto), El avaro (Grupo Trotamundos), Un vagón de canciones (Grupo homónimo) y Hecho a mano (Grupo El Sombrero).

En categoría adultos se consagraron: El claudicante (Grupo La Gotera), La excelente y lamentable tragedia de Romeo y Julieta (Grupo Tacato), Tres, tres, tres (Grupo La Gotera), Buenas gracias, muchas noches (Grupo Ridiculum Vitae).

Fuente: http://pdf.diariohoy.net/2004/03/11/pdf/20-c.pdf

lunes, 8 de marzo de 2004

Joan Manuel Serrat hace camino al cantar

RECITAL EN EL ESTADIO CIUDAD DE LA PLATA

El catalán trajo sus notables canciones vestidas con nuevas ropas para presentar Serrat sinfónico, su último CD, ante una verdadera multitud

Fuente: http://pdf.diariohoy.net/2004/03/08/pdf/22-c.pdf

lunes, 1 de marzo de 2004

Pipo Pescador: su personaje surgió en La Plata

“El niño exige una entrega afectiva”

A punto de cumplir 58 años, Pipo Pescador se encuentra en una etapa reflexiva. Dice que le preocupa el futuro de la niñez: habla de la familia desestructurada, de la infancia cada vez más corta, de los niños insertos en los problemas económicos. En su casa de Palermo, recibió a Planetario, la guía de los chicos.

Por Ariel Saidón

Antes de que el propio Enrique Fischer, el hombre detrás del personaje, llegue a abrirnos la puerta del ascensor, Greta, una bulldog de pelo grisáceo, se acerca a recibirnos. En el living, luminoso, el piano de cola es el mueble más grande. Sillones y muebles de estilo, alfombras persas y tapices antiguos completan la decoración.

Pero la entrevista se realiza en otro cuarto, una especie de comedor diario con una mesa larga y llena de papeles. Sin mediar preguntas anuncia: “Estoy trabajando en un libro de poesías para adultos para publicar en la Argentina como una novedad”.

Y dispara una primer frase que ayuda a comprender por qué este año no quiere estrenar ningún espectáculo. “Yo creo que el género infantil, en una sociedad tan cruelmente globalizada va tendiendo a desaparecer como la expresión natural, espontánea y fresca de los adultos hacia los niños. Los productos internacionales, masivos y fuertemente promovidos que llegan a los niños no son el resultado de un acto afectivo, creativo, personalizado sino que son emitidos por grandes corporaciones que avasallan y aniquilan toda expresión que no esté controlada y organizada por esas grandes empresas. Sólo queda el espacio creativo de lo doméstico, el acto de la escuela, las fiestas de cumpleaños, lo que hacen padres y maestros para los chicos en el jardín…”.
La pregunta surge casi como reacción.

¿Y la gran cantidad de grupos de música y teatro para chicos que surgieron en los últimos años?

Sí, pero quedan limitados, restringidos a los pequeños grupos que los consumen. Lo que va tendiendo a desaparecer es el punto intermedio. El artista de jerarquía, con trayectoria, que puede en un sano punto medio conservar la frescura de la cosa creativa independiente y también alcanzar cierto grado de desarrollo de la puesta y de la producción que le permita funcionar a lo grande dentro del país y los países limítrofes. Pero a mí me preocupa esto, porque no lo veo sólo en la Argentina sino que es un fenómeno mundial.

Enrique Fischer nació en Gualeguaychú, Entre Ríos. Pero aunque su personaje surgió en La Plata mientras estudiaba escenografía en la escuela de Bellas Artes, está construído a partir de su propia historia. “Pipo Pescador es un hippie”, dijo alguna vez. “Nació y se conformó en los años ‘60, con zapatos de plataforma y pantalón elefante, con flores por todos lados. La boina que lo caracteriza proviene de los gauchos vascos de mi provincia. Y el acordeón tiene que ver con mis ascendientes alemanes.”

A los 19 años, se presentó en un salón de fiestas infantiles con su acordeón y sus títeres, “una vieja pasión de la infancia”. “En Gualeguaychú tenía mi propio teatro de títeres en el garage de mi casa y los fines de semana hacía funciones para los chicos del barrio”, cuenta.

Desde ese día no dejó de tener trabajo como animador. “Cantaba las canciones de María Elena Walsh y los payasos españoles, aunque al poco tiempo empecé a escribir las mías: El Eco, El Auto de Papá, El Canguro. Tuve que dejar de estudiar porque empecé a tener muchos contratos.” Por eso, sostiene: “yo no elegí a los chicos; ellos me eligieron”.

Actor, músico, escritor, ¿cómo se define?

Yo creo que soy un escritor, básicamente, que por tener posibilidades de tocar piano, hacer música y tocar el acordeón me fuí transformando en un trovador. Porque pude agregar a lo que escribía, la música, la interpretación y el histrionismo de jugar con los niños. Yo no soy un actor, nunca actúo de nada, lo único que cuando estoy vestido con la ropa de ceremonia de Pipo dejo afuera completamente lo que serían las expresiones de la persona para transformarme en un personaje que canta, que baila, que dice cosas. Y lo despojo de lo personal y privado.

O sea que no hay tantas diferencias entre Pipo Pescador y Enrique Fischer.

Pipo Pescador es Enrique Fischer controlado y orientado hacia el encuentro con el niño. Es como pasteurizado, colado, blanqueado, hervido, preparado para el niño. Ese que aparece en el escenario está totalmente descontaminado de mis preocupaciones como adulto. Pipo canta sus canciones, da a los niños sus cosas y tiene sus puntos de contacto con la realidad pero dentro de un código, del código del trato con el niño.

¿Cuál es ese código, cómo comunicarse con los niños siendo adulto?

Afectividad, talento, misterio… -piensa unos segundo y repite- Afectividad, talento, misterio y una actitud lúdica y de entrega que es propia del niño. Cuando un niño juega está entregado de cuerpo y alma a lo que hace. El artista para adultos, a veces puede con pura técnica ocultar lo que le pasa. Por ejemplo, puede venir de un velorio y una vez arriba del escenario hacer reír a a carcajadas al público sin que nadie se de cuenta. Al artista infantil se le hace más difícil prescindir de sus sentimientros, porque el niño exige una entrega afectiva y un creerse profundamente lo que se hace que no es tan fácil de disimular.

¿Cuál es el secreto para perdurar, siendo que los chicos de hoy no son los mismos que los de los ‘70?

En realidad, no perduro; ya soy parte de esta sociedad. Es como si me preguntaras por qué las milanesas perduran en las costumbres de la mesa. Yo hace 35 años que soy Pipo. Formo parte de las costumbres de la gente y cuando hago teatro en vacaciones siempre tengo un público que me sigue. Y cada tanto recibo premios importantes que me vuelven a poner en la palestra. Hace dos años me dieron el Carlos Gardel, el año pasado estuve nominado al Ace y seguramente este año recibiré otro premio. Yo ya tengo mi lugar propio. Como lo tiene (Carlitos) Balá, como muchas personas.

¿Pero cómo llega a los chicos de hoy, que no tienen registro de esa historia?

El niño es mitad él y mitad el entorno familiar, afectivo, cultural. Cuando voy por la calle, veo que a lo lejos una mamá se agacha, le habla a su hijo, me mira a mí y el niño me mira. Ahí le está pasando el libreto de quién soy yo y qué hago yo. Entonces, cuando la madre me lo manda a pedir un autógrafo, yo lo recibo con la naturalidad de un abuelo que ya lo conoce…

Tal vez Pipo sea un poco abuelo de todos los chicos argentinos. Y así como entretuvo a sus padres en la infancia hoy sus creaciones son compartidas por ambas generaciones. Ese es el clima que se vive en todos sus espectáculos, en el que padres e hijos juegan juntos con sus canciones. Pero Enrique Fischer es abuelo desde hace poco menos de dos años de una hermosa nena que vive en España, a quien visita cada vez que puede. Ansioso, espera que llegue abril cuando comienza una gira de varios meses por ese país.

Tal vez la relación con su nieta, la observación de sus actitudes y estímulos, lo impulsaron a dirigirse a los más chiquitos. El año pasado estrenó Teatro Chupete, para nenes de 1 a 5 años, un espectáculo en el que no actúa pero que lleva su impronta, que se presentará este año en el Auditorium San Isidro.

Después de varios años de intenso trabajo (en 2001 y 2002 presentó El Auto de Papá en lo que fue su vuelta a la Avenida Corrientes, y en 2003 estrenó Teatro Chupete y Pipo en Vivo; además, durante 2002 y 2003 realizó el micro de despedida Buenas noches, niños que se emitía diariamente a las 22 hs. por Canal 7) este año no estará presente en la cartelera porteña.

“Estoy por cumplir 58 años y me están pasando muchas cosas adentro mío, así que quiero estar un poco conmigo. Estoy escribiendo mucho, leyendo mucho. Pero además no creo que estén dadas las condiciones para trabajar ahora, acá. En la medida en que no se pueda resolver un poco las urgencias económicas básicas… no podemos hablar de llevar al niño al teatro si no le podemos dar de comer. Con los 17 o 18 millones de personas que están por debajo del nivel de pobreza hablar de teatro para niños es casi una frivolidad.”, dice.

¿Y la televisión?

Podríamos hablar de televisión para niños de buena calidad porque sabemos que hay miles de chicos que no van al teatro pero ven tele. Pero la televisión de hoy busca artistas como si buscara un chocolate, un alfajor o un paquete de fideos, le saca el provecho en 4 o 5 meses y pasa a algo nuevo. Sucede que es un medio comercial y nosotros pretendemos que se transforme en un medio cultural. Pero no podemos exigirlo porque lamentablemente no están dadas las condiciones para que lo pueda ser. De todos modos, la televisión no tiene la culpa de que la escuela esté en crisis, ni de que la familia esté desintegrada.

Por ahí, habría que hacer un arreglo entre el estado y los canales para crear una televisión que cubra las necesidades de los niños. Por ejemplo, Estados Unidos después de Vietnam apareció con Plaza Sésamo, un convenio que hizo el gobierno con sus estados para producir una televisión que le fuera útil y constructiva a los niños norteamericanos. O en España, después de la muerte de Franco, yo participé haciendo La Cometa Blanca, un programa que daba el estado en la Cadena 1 y 2. Yo todavía estoy esperando, ya que siempre dicen que van a hacer una televisión constructiva para los niños, a ver si puedo ayudar humildemente a armar una propuesta televisiva que cubra las necesidades de los niños. Pero eso está muy lejos, por eso vuelvo a lo que decía al principio: La expresión infantil, lo que llamaríamos el arte para niños está doblando una curva muy peligrosa, que puede sacarlo de la pista para siempre.

¿Cuál sería la estrategia para evitarlo?

No, yo no lo sabría. Además se ciernen problemas muy grandes para el mundo que va a ser muy difícil que estemos pensando en la niñez como un bien rescatable o cuidable. Porque la niñez no existió siempre. Francoise Dolto en La Causa de los Niños explica que la niñez es un concepto victoriano. Pero, en realidad, cuando la cosa se pone muy dura la niñez como concepto se desvanece. Y yo creo que ahora la niñez está diluida. ¿De qué niñez me estás hablando con niños que están viendo la gente degollada, que están metidos en los problemas económicos?. Porque, ¿qué es la niñez? La niñez no es más que un ámbito que los adultos creamos ante el deseo profundo que nos provoca el que nuestros hijos puedan sostener una vida de ilusión. Es como un regalo que le hacemos: un mundo de ilusión que empieza desde que nace y que antes duraba hasta los quince, pero ahora cada vez menos.

Ya con el grabador apagado, Enrique Fischer nos invitó a conocer la otra cara de Pipo Pescador. Nos leyó algunas poesías de las que va publicar en su libro para adultos y luego nos invitó al piano, donde cantó algunos tangos que compuso en los últimos años. El Pipo para adultos es un poco más picante pero, en esencia, el mismo amante de las cosas simples, la naturaleza y el juego que los chicos conocen.


Planeta Pipo

Tal vez Pipo Pescador no necesite presentación. Es uno de los más importantes artistas infantiles de la Argentina, con una prolífica producción teatral, musical, literaria y televisiva. Y hasta tuvo su incursión en el cine: protagonizó la película Luces de mis zapatos, dirigida por Luis Puenzo.

Sus canciones fueron grabadas por diversos intérpretes en todo el mundo, desde el Topo Gigio hasta los payasos Gaby, Fofó y Miliki y su tema “El Auto de Papá” ya forma parte del cancionero tradicional argentino. Su Libro de cabecera, que vendió más de 300 mil ejemplares, es utilizado como libro de lectura en muchas escuelas.

Tuvo su auge durante la década del ‘70 cuando conducía sus propios programas de televisión, hasta que en 1981 fue levantado del aire por la dictadura militar. Desde ese entonces se radicó en España, donde vivió hasta 1984 y adonde vuelve cada año por trabajo (realiza giras con sus espectáculos) y para visitar a su hija y a su pequeña nieta.


Proyectos 2004

Mientras termina de corregir un libro de poesías para adultos, Pipo Pescador no deja de hacer cosas para su público preferido, los niños. En Argentina se presentará Teatro Chupete, un espectáculo en el que no actúa pero que está basado en canciones que compuso especialmente para los más chiquititos (de 1 a 5 años) e incluye algunos clásicos de su repertorio, en el Auditorium San Isidro.

Por otra parte, en abril viaja a España donde tiene organizada una gira y mantiene en carpeta el proyecto de llevar El Auto de Papá para toda la población de habla hispana de los Estados Unidos. “Allá hay un millón y pico de argentinos a los que les encantaría llevar a sus hijos a ver a Pipo”, dice.

Fuente: http://www.revistaplanetario.com.ar/news/view/pipo-pescador-el-nino-exige-una-entrega-afectiva