lunes, 30 de mayo de 2011

La biodanza se impone para salir del estrés diario

 
El placer y la relajación se perciben en los rostros de las mujeres guiadas por la profesora Ana María Vitale

Se brinda en la Asociación Braile de La Plata

30.05.2011 | Música, movimiento y libre expresión se conjugan para mejorar la calidad de vida. Una tendencia que gana adeptos en la ciudad

Una auténtica “danza de la vida” o lo que se conoce como biodanza, es una práctica que crece en el país y que se ejercita en La Plata con cada vez más adeptos que buscan mejorar su calidad de vida apelando al propio cuerpo y a la voluntad. En el salón de la Asociación Braile de La Plata, en 12 entre 44 y 45, donde Ana María Vitale coordina todas las semanas sus clases, todo es energía positiva. Se siente en el ambiente. No se ve, no se toca, pero se la puede adivinar en los cuerpos y el semblante de quienes se dejan llevar por distintos ritmos musicales y danzan libremente, como despojándose de las propias limitaciones.

“La biodanza es un sistema de integración a través de la música, el movimiento y la expresión, que se realiza a través de movimientos muy simples, totalmente sentidos, y ligados a la afectividad de cada uno”, explica a Diagonales Ana María. “Se busca facilitar el encuentro con los demás, con uno mismo y con la totalidad”, agrega. Y a decir de su creador, el antropólogo chileno Rolando Toro, es “la poética del encuentro humano”, en un mundo en el que habita el desencuentro.

Sobre las clases, la profesora cuenta: “Utilizamos músicas especiales, ejercicios que junto con esas músicas van a deflagrar un tipo de emoción, que es hacia donde vamos… porque todos necesitamos exactamente los mismo, ser aceptados, ser valorados, sentirnos bien, sonreír, tener un estado de ánimo alegre, feliz, contento”.
En el aula, antes del baile, los alumnos escuchan atentamente las indicaciones para comenzar con el trabajo corporal. “Vamos a trabajar el segmento del pecho -señala la profesora- vamos a abrirlo para que la afectividad entre a pleno, para que la glándula del timo, que está en el medio del pecho, pueda ampliarse”, propuso.

Y explicó a Diagonales que la clase se divide en dos partes: “En la primera nos comunicamos con la palabra, el tema que vamos a tratar. Activamos el nivel de pensamiento y la parte cognitiva. Luego, en la segunda, vamos al movimiento que nos lleva a expresar la emoción y ahí tratamos de no hablar, para poder generar mayor posibilidad a la expresión y a la memoria emotiva que todos tenemos. Así conseguimos un nivel de salud mejor, porque al estar conectados con la parte sana, nos conectamos con la energía, con la vitalidad”.

La profesora explica que la idea es trabajar el concepto de integración del ser. Y hace especial hincapié en la zona del cuello, donde “se frenan las sensaciones y nos desintegramos, porque pensamos una cosa, sentimos otra y actuamos una tercera”.

“Debemos reforzar la identidad de cada uno, que cada uno se pueda expresar, que cada uno pueda expresar su vitalidad, su trascendencia y su sensualidad”, afirma.

PARA TODOS. Biodanza está indicado para todo el mundo, pero especialmente para quienes desean “cambiar un estilo de estrés por el de la armonía, eligiendo siempre emociones positivas: amor, alegría, entusiasmo, felicidad, aceptación”.

“Siempre encontramos motivos para celebrar”, explica Ana María. Y agrega: “Trabajamos en la parte luminosa, sana, no negando que hay problemas, pero sí teniendo los elementos para no quedar enganchados en un tema que no se pueda resolver ahora”.

La profesora y sus alumnos, hacen una afirmación categórica: “Nunca salís de la clase con la misma cara con la que entraste”. Y Ana María resume: “Lo que primero aparece es el brillo diferente en los ojos, una sonrisa más agradable, y un estado de ánimo más duradero. Biodanza es la danza de la vida, está ligada a la simpleza de la vida. No tiene cosas complicadas porque la vida es simple y para disfrutar, no para padecer, ni para sufrir”, concluye.

EL REMEDIO. “Cuando vine por primera vez, me gustó lo de moverme. Es el inicio liberador. A partir de la biodanza empecé a ver las cosas de otra manera. Y me sentía cada vez más cómoda conmigo, puedo manifestarme libremente, sentir que soy yo, estar más equilibrada entre lo que pienso y siento. Todos me dicen que me ven mejor”, contó Lorena, una alumna que hace 5 años toma clases.

Conectarse con la parte positiva de la vida, encontrar el sentido de vivir plenamente, desarrollar la creatividad y la afectividad, encontrarse a uno mismo y estar a gusto, lograr vínculos de afecto con el otro, y que todo eso pueda hacerse visible en el semblante, que desaparezcan los dolores y hasta se haga prescindible tomar medicamentos. Es un resumen al que adhieren Adriana, que asegura que pudo romper con las estructuras ocasionadas por su trabajo de oficinista y desarrollar su parte creativa adormecida; María Rosa, quien asegura que la música opera en ella un cambio de ánimo que traslada a su entorno; y Mabel, quien dice que practicará biodanza hasta el último día de su vida y que ya no sabe de dolores ni remedios.

María Silvina también cuenta su experiencia: “La biodanza me ayudó más a vincularme con situaciones de placer, a disfrutar del ser bañado por la música y dejarme llevar y bailar como si nadie te estuviera viendo, bailar en tu propio mundo. Además, me hizo más flexible en todo. No sólo en lo corporal, sino en la actitud, en las relaciones con la familia y el entorno”.

Textuales

"Me siento cada vez más cómoda conmigo misma. Puedo manifestarme libremente como soy.” Lorena

"Mi gente me dice que cambió mi ánimo. Conecto con la energía. Estoy más flexible y menos estructurada.” María Rosa

"Es un espacio de crecimiento personal y me siento más vital. Pude desarrollar mi creatividad y afectividad.” Adriana

Voy a hacer biodanza hasta que me muera, porque me conectó con la vida de otra manera.” Mabel

Fuente: http://www.elargentino.com/nota-141440-medios-122-La-biodanza-se-impone-para-salir-del-estres-diario.html

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