viernes, 24 de agosto de 2012

3 mitades: Las puntas de un triángulo bien afilado

Moria Casán, su hija Sofía Gala y el director José María Muscari hablan de la obra que hoy estrenan: un hombre (Mario Pasik) y su esposa (Casán) se enamoran de una misma mujer.

24.08.2012 | Por Alejandra Herren Especial para Clarín

foto: Diego Waldmann
Son personas tan populares que no necesitan presentaciones. Moria Casán, Sofía Gala Castiglione y Mario Pasik estrenarán hoy, en el teatro Picadilly, la obra teatral 3 mitades , escrita y dirigida por José María Muscari. Una historia sobre las fronteras del amor, pero también sobre la soledad, la vejez, la necesidad de sentirse completo. Una pareja (Moria y Mario) se enamora de la misma mujer por separado, y esto impacta de tal manera en ellos que se plantean otra forma de relación.

Por primera vez, madre e hija compartirán el escenario, besos y un desnudo.

Muscari explica, para que quede bien claro: “Cada uno de los personajes se completa a partir de los otros dos. El amor siempre es triangular. Unas veces ese tercero se materializa y otras es fantasía, como querer comprar la casa o el deseo de tener un hijo.” Sentados en un sofá en el hall del teatro, con poco maquillaje y muy relajados, el director y sus actrices hablan de la experiencia.

¿Algunos de ustedes ha tenido experiencias de trío?

Sofía Gala: Sí, yo sí, y no me gustó. Pero no tiene nada que ver con el triángulo de la obra, porque lo mío fueron experiencias sexuales y esto es amoroso. De ésas no he tenido, no puedo porque soy muy celosa.

Moria: Yo no he tenido. A mí me cuesta mucho amar a uno solo. A la única persona a la que amo es a mí misma, a mi hija y a mi nieta.


Sofía Gala : Primero a ella, igual.

Moria: (se ríe) Amar me cuesta mucho, y además amar me parece un cacherío. Ese amor romántico me parece mentiroso, edulcorado. Es un amor que después se fraternaliza o se paternaliza, porque te vas haciendo tan amigo de tu pareja que termina siendo como un hermano o pensás que es tu papá, nunca dura ese amor de pura pasión.

Muscari: Yo soy totalmente monógamo, incluso sexualmente. A mí me erotiza la propiedad, y de eso también habla la obra. Me parece más erótico ser de alguien y que el otro sea mío. Igual, la obra trasciende el tema del trío sexual.

El tema es amar a más de una persona a la vez … Lo que llama la atención es que siendo tan monógamo te hayas metido con eso …

Muscari: Toda mi experiencia con el arte me sirve para sublimar un montón de cosas que después no me aparecen en la vida cotidiana, porque ya las resolví artísticamente. Creo que mis obras me sirven de pretexto para hablar de mí, y para hablarme a mí. Y después en la vida ando más livianito, con la familia ideal, el novio ideal … Sofía Gala: Yo soy igual. Soy lo más cursi del mundo.

Moria: Bueno, puede ser que yo sea la sublimación de toda esa cursilería. De todas formas, y a pesar de que la gente piensa que soy como un tótem, soy muy monógama y muy geisha con un hombre … Pero tu hija te acusa de usar a los hombres como “llevabolsos” … Sí, lo leí en una nota. Pero no, cero.

Sofía Gala: Bueno, sí que tenés, por momentos, un trato hacia los hombres medio despótico. Por ahí no te das cuenta … Moria: Será cuando me rompen mucho las bolas. (Carcajadas) Moria, convengamos en que sos una mujer muy fálica …

Moria: Claro, tengo un pene tan largo que lo uso de bufanda. Hago pis de parada. Si fuera por mí, tendría un gran tajo como los muñecos, pero sin ese labio leporino que nos crece ahí abajo. Cuando era chica yo tenía una muñeca que se llamaba Meona, y tenía un punto que cuando lo apretabas salía agua … (Carcajadas generales).

Volvamos a lo nuestro: ¿cómo se sucedieron las cosas para que terminaran todos ustedes acá?

Moria: Sofía fue la que empezó con esto. Me llamó para decirme que quería trabajar conmigo en teatro. Después, teníamos una obra que medio no nos gustaba, pero Sofía lo llamó a José para que la leyera.

Muscari: Yo leí la obra y no me gustó. Pero me gustó la idea de que actuaran juntas madre e hija. Entonces les dije que yo tenía esta obra. Finalmente, nos juntamos los tres, Moria, Sofía y yo, y nos gustó la idea de hacerla. Cuando empezamos a pensar actores apareció el nombre de Mario Pasik, a quien yo ya había llamado tres veces para distintos proyectos y nunca habíamos podido coincidir. Y esta vez dijo que sí.

¿No les impresiona que se llame Mario, como Castiglione (el papá de Sofia), el actor que va a conformar un triángulo amoroso con ustedes? ¿No hay cierto coqueteo con la idea del incesto?

Sofía Gala: Sí que me impresiona. Pero me di cuenta mucho después de la coincidencia, en un momento en que José dijo: “Moria, Mario, Sofía”, así todo seguido, y me dije: Me hace acordar a mi mamá, a mi papá y a mí.

Moria: Y mirá otra causalidad (saca dos libros de su bolso): Sofía me había regalado para mi cumpleaños uno de los libros de la trilogía de Haruki Murakami (muestra los libros), y Mario Pasik me regaló los otros dos, sin saber que yo lo estaba leyendo.

Muscari: Yo pienso dos cosas: por un lado, la obra en sí misma no plantea nada relacionado con el incesto. Pero igual, mi teatro siempre juega con la proyección del actor que está actuando. O sea, la obra asume que hay una diferencia de edad, que podrían ser madre e hija, que Mario podría ser el padre. Por otro lado, hacer teatro es armar una familia sustituta, y claro que hay algo que se mezcla.


Sofia Gala: El teatro es incestuoso.

Moria: Y sagrado, y se busca romper prejuicios. El teatro invita a lanzarse a la búsqueda de algo muy profundo, y los tres estamos sumergidos en esa orgánica comunión que, por supuesto, tiene algo de incestuoso y de sagrado a la vez. Cuando eso pasa el universo conspira a tu favor, todo es tan fácil … Adoro que llegue el estreno, pero me da cosita que se terminen los ensayos. Yo no sé ensayar mucho, me provoca ansiedad, pero esta vez fueron como funciones. Yo he trabajado en lugares que han sido como cantinas, con gente que habla, que se ríe, que hace ruido y come pochoclo mientras los pibes gritan, eso es la revista. Después de eso, cualquier cosa que yo haga termina siendo sacra.

Muscari: Esto es lo contrario de la cantina, es una obra de muchísima intimidad y, aunque tiene humor, hay momentos de mucha fragilidad y vulnerabilidad de los personajes. La gente los va a amar.

Moria: Es la primera vez que voy a subirme al escenario con tacos bajos. Me ayuda a “desentotetizarme”.


Un descanso a tanta exposición mediática. ¿No se cansan nunca de eso?

Moria: Estoy en el programa de televisión más licuadora que existe, que es ShowMatch, pero la verdad, después de haber vivido en pelotas en la revista, no me molesta, no me quedo pegada al show off y no tengo pose para el show off. Digo lo que siento y me parece que resisto bastante un archivo.

Muscari: A Moria no la conocía más que como jurado de Show-Match. La conocí en estos dos meses intensos de trabajo, y creo que en el medio muy pocos saben cómo es Moria, ésta que está acá ahora. Y es la antítesis de ese personaje que uno conoce de la tele. Una vez me animé, porque quería saber cómo estaba, a preguntarle qué había pasado con las joyas. Lo que pasa en la tele no es su vida.

Fuente: http://www.clarin.com/espectaculos/teatro/Moria_Casan-Sofia_Gala_0_763123807.html

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