lunes, 20 de agosto de 2012

Leonardo Favio en concierto


Boris Martinez
Publicado el 20/08/2012 

NUEVA YORK – Cuando Leonardo Favio hablaba durante sus conciertos se refería siempre a ‘O quizás simplemente le regale una rosa’ como su canción”más simple… y la más querida”.

Bromeaba y señalaba que era “un estreno”, una canción que había ensayado por la tarde con sus amigos (los músicos) para traerla al concierto.

Luego de las primeras estrofas volvía a hablar y preguntaba: “¿No es cierto que es un estreno?” y reía.

“Reverdece en el corazón de los pueblos cada vez que la canto”, señalaba Favio. “Por donde voy, por donde voy… República Dominicana, Ecuador, Colombia… por donde voy. Miles y miles y miles de voces se reproducen y cantan ‘O quizás simplemente le regale una rosa’”.

Y luego se proyectaba hasta después de su muerte. “Esta canción que yo sé cuando llegue el momento de empacar para no retornar, ustedes me recordarán y dirán: ‘Se fue el de la rosa…’”.

“Esta canción que es más viejita que las anteriores, sólo que la grabé después”, señalaba refiriéndose a su tema. “Tal vez la más simple de mis canciones… y la más querida”. Y luego explicaba: “Esta canción habla idiomas que yo ignoro. Ha sido traducida y grabada por tantas grandes figuras”.

Y después volvía a proyectarse. “Gracias a esta mi canción, cuando llegue el momento de empacar para no regresar, ustedes me recordarán y yo, desde los cielos (o desde los infiernos) les estaré bendiciendo y agradeciendo por esta hermosa vida que me han regalado, que me permite andar por los escenarios del mundo traficando… canciones”.

“Porque yo corté una flor… y llovía, llovía”, entonaba finalmente para concluir el tema durante uno de sus últimos conciertos, en el United Palace de Nueva York. “Que me alegre tu canto, que alegre tu risa, que se alegre el silencio, tu mirada y la mía”.


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