lunes, 15 de octubre de 2012

Derechos más abiertos


LUNES, 15 DE OCTUBRE DE 2012

TEATRO › EL FESTIVAL ESCENA PRESENTA CIEN OBRAS

El colectivo Espacios Escénicos Autónomos (Escena) reúne a veintitrés teatros que funcionan en el “off del off” y este encuentro se propone hacer visible su labor.

Por María Daniela Yaccar

La mujer puerca, de Rodríguez
Hace dos años, un puñado de artistas del “off del off” –ese teatro para pocos espectadores, que ocurre en lugares recónditos de la ciudad de Buenos Aires, fundamentalmente en casas– se agrupó en Espacios Escénicos Autónomos (Escena) para obtener mejoras en su actividad. El colectivo reúne hoy a veintitrés teatros. En el camino, los artistas consiguieron la sanción de dos importantes leyes vinculadas a habilitaciones. Gracias a la primera pudieron salir de la clandestinidad a la que los confinaba la burocracia. Desde el sábado pasado y hasta el 27 de este mes se desarrollará la tercera edición del Festival Escena, que incluye cien obras con entrada a la gorra, charlas y conferencias (aranceladas) y una intervención colectiva. El objetivo es estético y político: “Visibilizar lo que hacemos y bajar información que es medio pesada. El día de mañana quien quiera poner una sala no va a tener los problemas que tuvimos nosotros. Cambiaron muchas cosas”, sintetiza Lisandro Rodríguez, director y dueño de Elefante Club de Teatro (Guardia Vieja 4257).

“Hace dos años era imposible presentar un trámite, tenías que poner mucha guita”, recalca. Antes, Rodríguez casi tenía que esconder lo que ocurría en la vieja ferretería en la que hoy hace teatro y vive. La misma situación atravesaban muchos de sus colegas. Es que la ley no contemplaba las particularidades de su quehacer, no orientado a una finalidad comercial, y les exigía gastos importantes en cableado y accesibilidad, por ejemplo. En diciembre de 2010, Escena consiguió la sanción de una ley que determinaba que las salas podían funcionar con la habilitación en trámite. La semana pasada la Legislatura porteña aprobó otra norma –aún no publicada en el Boletín Oficial–, la 4303, que establece que a los espacios para menos de 50 espectadores los rija la ley 2147 y no la 2542. La 2147 es anterior a la tragedia de Cromañón y, por tanto, menos exigente en cuanto a los requisitos para las aperturas. El festival apunta a hacer visibles estos logros. “Buscamos derechos más abiertos. Y queremos que los que hagan teatro el día de mañana tengan una ley clara y todo más accesible”, apunta Rodríguez.

“Nosotros, los reunidos en Escena, nos pronunciamos abierta y respetuosamente a favor de que se inicie, de una vez por todas, un cambio profundo en la política cultural de la ciudad de Buenos Aires”, dice un manifiesto que los teatristas elaboraron para esta ocasión, que se puede leer completo en la página del colectivo (http://www.escena.cc), donde también está la programación día por día. Las obras son cien, en veintitrés sedes. El primer año eran apenas quince. Habrá, además, una intervención interdisciplinaria llamada “Mapa escena”, que tendrá lugar en todas las sedes del festival y que versa sobre el futuro. Esta propuesta tiene la intención de demostrar que Escena es una red, pues trabajarán juntos artistas de los distintos espacios. “Es importante recalcar que es un festival a la gorra, a diferencia de ediciones pasadas. El mensaje es que toda la gente pueda acceder a todas las salas. Nos interesan más los que no vienen nunca que los que vienen siempre. La idea no es que haya un speech de gorra que diga que un alfajor sale cinco pesos y que un autor trabaja dos años. Si querés poner diez centavos, podés”, invita Rodríguez, y garantiza un montón de “puntos altos” en el festival, como una charla que darán los grandes clowns nacionales (entre ellos Gabriel Chamé Buendía y Guillermo Angelelli) o la que mantendrá él mismo en Elefante con la fotógrafa Nora Lezano. “Me gustaría que la gente venga más bien sin elegir, como haciendo ta-te-ti. Que marque en el calendario y venga sin prejuicios.”

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