sábado, 27 de octubre de 2012

El Teatro Argentino, escenario de abandono y blanco de ataques


Sábado | 27.10.2012 | Publicado en Edición Impresa:   La Ciudad

UNA MANZANA EN EL CORAZON DEL CENTRO

Está tapizado de pintadas, faltan vidrios y la plaza seca ya es una ruina. Apuntan a skaters y a peleas de los viernes


Baldosas rotas, paredes ennegrecidas por el hollín, plantas secas, basura desperdigada por todas partes y pérdidas de agua son algunos de los signos del creciente abandono de la plaza seca del Teatro Argentino. A la hora de buscar los responsables del deterioro, tanto los vecinos como el personal de ese espacio cultural ponen sus críticas en la actividad que desarrollan los skaters y en las peleas que se desatan periódicamente entre bandas juveniles antagónicas. “Tomaron este lugar como suyo y no respetan nada. Por otra parte los que vienen con las patinetas rompen los escalones, las barandas y muchas baldosas de las veredas”, apuntó un vecino que vive a pocos metros de ese lugar.

Por su historia e infraestructura, el Teatro Argentino es considerado uno de los espacios culturales más importantes de Sudamérica. Sin embargo, la sala lírica, el teatro de prosa, el microcine, el salón de exposiciones y los talleres parecen estar dentro de un cofre deslucido por los continuos ataques vandálicos.

Hasta al acceso principal, 51 entre 9 y 10, está opacado por la falta de vidrios que fueron reemplazados por precarias placas de madera. Algo parecido ocurre en el ingreso de 53. Según se informó en el Teatro, desde diciembre se intenta reponer los vidrios, pero la falta de presupuesto habría impedido hacerlo. “La idea es poner vidrios de seguridad que resistan los piedrazos que se tiran los chicos cuando vienen a pelearse acá”, dijo un empleado.

LOS COSTUREROS

Testigos de ese problema, un grupo de costureros que trabaja en el área de sastrería señaló que en septiembre último la pasaron muy mal durante una de esas “batallas campales” entre bandas cuando una piedra rompió un vidrio del ambiente donde ellos estaban trabajando.

Tampoco están en condiciones muchos escalones del sector de 10 y 51 que perdieron desde hace tiempo las líneas rectas de sus bordes y por tramos están casi convertidos a escombros. La gente del lugar aseguró que eso es a raíz de los continuos y violentos saltos que los skaters hacen con sus patinetas. Otro impacto de la actividad se observa en las distintas abolladuras de las barandas, utilizadas por esos jóvenes como vía de desplazamiento para hacer distintas piruetas. En esa área también están los bebederos de los que sólo queda la herrumbrosa estructura. El que está en 51 y 10 lo rompieron hace tiempo y al que se encuentra en 9 y 51 le robaron gran parte de las piezas.


PINTADAS, LA BATALLA PERDIDA

Las pintadas son otro de los problemas que se observan en cada rincón del edificio, ya sea en las paredes, las escaleras, los vidrios o las fuentes. Con una mezcla de cemento y cal, los encargados de mantenimiento intentan recuperar el color original del edificio, pero dicen que los grafiteros no les dan tregua. “En una oportunidad encontramos a un hombre pintando las paredes y llevamos el caso a la Justicia; después de una mediación se acordó que revirtiera lo que había hecho, pero sólo vino a pintar un día y no volvió nunca más”, dijo un empleado del área.

Con relación a la recuperación de las paredes, se informó que está previsto hidrolavarlas, fundamentalmente las que están sobre 9 y 53, ennegrecidas por el hollín que quedó después de un principio de incendio que habría sido intencional.

Las personas en situación de calle que buscan refugio en distintos rincones del edificio también serían responsables de otro de los “males” del edificio, la suciedad que se junta con los restos de cartones y comida que dejan cada mañana, dijeron desde el sector de limpieza del espacio cultural.

Fuentes del teatro señalaron que desde hace varios meses se gestiona ante la Comuna que se mejore la iluminación perimetral del edificio para desalentar los ataques vandálicos y evitar los “refugios” nocturnos.


“Jubilaron” luminarias por los vándalos 

En la lista de ataques que sufre el Teatro, las luminarias ocupan un lugar destacado. Fuentes del Argentino indicaron que no resulta sencillo mantenerlas a raíz de los “constantes piedrazos”, por eso de las tres tulipas que originalmente tenían las columnas de iluminación exterior, sólo se dejó un globo blanco y se colocaron tapas en los otros extremos. “Se compraron más de 80 globos antivándalo en lo que va del año, son de un material más resistente que el vidrio, pero igual los destrozan”, dijo casi resignada una empleada del lugar. El costo económico para reparar el daño no es menor si se tiene en cuenta que cada una de esos accesorios de iluminación cuesta alrededor de 100 pesos.

En ese sentido se indicó que sería importante colocar cámaras de seguridad en los alrededores del edificio para establecer mejores controles e identificar a quienes cometen daños. Ese elemento también permitiría registrar a los que pintan las fuentes de agua, ya que cada vez que las vacían para sacarle el verdín y ponerlas en condiciones, aparecen todo tipo de inscripciones y dibujos que arruinan su estética.

No es muy distinta la situación en los patios ingleses, profundas fosas laterales del edificio que desembocan en un espacio en el que se realizan distintas actividades culturales y de esparcimiento: mantener limpio el lugar no es sencillo ya que diariamente desde la vereda se arroja todo tipo de basura, dicen en el Teatro.

En tanto, en los huecos que dan a la calle 10, la situación es parecida: “Ese lugar es muy importante porque están las piletas que reciben el agua que continuamente se saca de las napas, si no gran parte del subsuelo estaría inundado”, dijo una fuente.

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