lunes, 22 de octubre de 2012

“Es una experiencia más que un espectáculo”


CULTURA /  Blas Arrese Igor llevó su obra Casa Niña Jabalí de La Plata a Buenos Aires. El actor y director, que acaba de abrir un centro cultural sobre la avenida 44, habla de esta original puesta que se presenta los domingos en el espacio porteño El Extranjero.

22.10.2012 | 15.30

Por Carolina Sirio. 
El director y drmaturgo platense Blas Arrese Igor

Escrita y dirigida por el platense Blas Arrese Igor, Casa Niña Jabalí nació a partir de una convocatoria del Centro de Experimentación y Creación del Teatro Argentino de La Plata (TACEC) para participar del Ciclo 2012 de La Plata Arde. Luego se presentó en Espacio 44 y, ahora, puede verse los domingos en Buenos Aires: a las 18.30, en El Extranjero (Valentín Gómez 3378). 

Inspirada en la infancia, el amor, la muerte, la violencia, lo animal y lo cultural, la obra Casa Niña Jabalí es una historia no lineal que está atravesada por una poética circense distorsionada, generando así una estética propia y singular. Consta de “momentos” o “números” que –como ocurre en los espectáculos de circo– no tienen relación directa entre sí, pero que juntos conforman un relato común que no pretende seguir una lógica teatral clásica de narración. 

–¿Qué tipo de espectáculo es Casa Niña Jabalí, cómo lo definiría? 

–Es una obra de estructura narrativa no convencional. Son "números" o "momentos" aparentemente independientes pero juntos constituyen una dramaturgia común, asociando a temas relacionados con el amor, la muerte, lo infantil, lo animal, lo humano, la soledad. El relato más importante está constituido por las emociones y las sensaciones que genera la obra, más que por lo que se cuenta. En ese sentido, es una experiencia más que un espectáculo. 

La gestación de la obra. Casa Niña Jabalí surgió a partir de una convocatoria del Teatro Argentino - TACEC (sala curada por Martín Bauer) para participar del Ciclo La Plata Arde 2012. 

“A principios del 2011 tuve acceso a un material que me afectó de manera muy particular. Llegó a mis manos un video casero donde se veía a cinco hombres internándose en un campo de la provincia de Buenos Aires con un objetivo doble: cazar a un jabalí viejo para comerlo y apropiarse de una de sus crías para ser llevada como mascota a la hija de uno de los cazadores. El material me generó algo muy contradictorio: en medio de las imágenes truculentas se veía a la niña contenta y rebosante de ternura ante la idea de poder criar a un cerdito bebé”, cuenta Blas Arrese Igor. 

Y continúa: “Eso me llevó a una asociación directa con la literatura y el universo infantil: en los cuentos para niños conviven el horror (huérfanos maltratados, princesas acosadas por brujas malignas que las castigan y tratos infantiles horrorosos) y la candidez de la fantasía del mundo de los sueños, los animales encantados y del amor que parece triunfar moralmente ante el mal. De allí comencé a escribir un texto inspirado en la infancia, el amor, la muerte, la violencia, lo animal y lo cultural… todo esto atravesado por una poética circense distorsionada”. 

–Lo circense también está presente en la obra, ¿en qué se refleja? 

–Se refleja en una propuesta visual muy colorida con músicos en escena y sobre todo con la carga melancólica del reverso del circo: la alegría y la sordidez, lo oscuro... lo siniestro. Estéticamente la propuesta circense aparece distorsionada, estilizada, resignificada y cruzada con otros sentidos. 

Para generar la obra, fueron convocados cantantes, actores y músicos. “También me pareció pertinente que en escena haya una actriz pequeña (niña que aparece en el video de la cacería) y un pony, que trae de manera cruda la presencia de lo animal, metáfora inicial que funda la obra”, explica el director y dramaturgo de la obra. 

–¿Hizo algún cambio en la obra para pasar de un espacio como el TACEC a una sala de teatro convencional? 

–Cambios hubo muchos. El más importante fue la ausencia del Pony, en el TACEC pudimos trabajar con él. En la nueva sala por cuestiones técnicas y operativas no pudimos. Pero hay un perrito en escena que los reemplaza. También tuvimos que rever el diseño de luces y de sonido ya que la sala es más pequeña. 

Otros planes. Blas Arrese Igor es dramaturgo, director, actor y docente en arte. Participó de diversas producciones en el Teatro San Martín, Teatro Colón, Teatro Cervantes, Teatro Argentino de La Plata, Centro Cultural Ricardo Rojas, Centro Cultural Recoleta, Instituto Goethe y salas independientes de todo el país. 

Es licenciado en comunicación (egresado de la UNLP) y realiza participaciones periodísticas en publicaciones relacionadas con las artes escénicas. Es docente de la carrera de Dirección Teatral en el IUNA (Buenos Aires) y en la ciudad de La Plata coordina su Taller de Entrenamiento Actoral y Creaciones Escénicas y dicta clases de actuación en Brasil, Francia y España. 

Dirigió varias obras de su autoría, entre las que se destacan El Fracaso (Coproducción TACEC Teatro Argentino de La Plata), Ensayo sobre imagen acuario (Grupo de Teatro Topográfico), De pequeñas revoluciones y melodramas transatlánticos, Detrás de las Palabras y Concierto de Gatos perdidos, entre otras. 

Y sus planes profesionales continúan. Incluso acaba de abrir en La Plata, junto a Sebastián Cerri, el Centro Cultural de los Balcones, ubicado en 44 Nº356 esquina 2. “Apuesta a ser un espacio creativo y de investigación artística en un sentido amplio”, cuenta sobre este emprendimiento. “Es una casa antigua reciclada que funcionará como centro cultural, el espíritu del espacio es poder generar una usina artística dónde la música, la danza, el teatro, el diseño y la arquitectura se potencien”. 

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