lunes, 29 de octubre de 2012

Haciendo música en la escuela


Alumnos de seis escuelas platenses llevaron su música al Coliseo Podestá. Emoción en alumnos, docentes y familiares.

29.10.2012 | 15.34

La presentación en el Coliseo Podestá

Cerca de 50 alumnos de seis escuelas estatales de la ciudad, protagonizaron un evento musical en el Teatro Coliseo Podestá de La Plata. Interpretaron canciones con instrumentos de percusión, flautas dulces, teclados, melódicas y guitarras. 

Al ritmo de chacareras, lambada, jazz, folklore y otros estilos musicales, los chicos presentaron su banda ante casi 180 personas, entre familiares, docentes y alumnos de escuelas invitadas. “Haciendo música en mi escuela”, es el nombre de este proyecto educativo, una iniciativa impulsada por Carolina Esperón, la docente de música que estos niños comparten en sus respectivos establecimientos educativos. 

Se trata de las escuelas primarias Nº 35, 108 y 116 y las secundarias Nº 16, 27 y Agropecuaria Nº 1 -todas de gestión estatal- donde desde hace siete años, esta profesora puso en marcha un espacio de encuentro y aprendizaje en el marco de la escuela pública. “Por entonces me propuse lo mismo que ahora: que los chicos hagan música en las clases de música”, cuenta Carolina. “Parece una obviedad, pero no lo es, porque en general los profesores nos dedicamos a contarle a los chicos sobre la música, lo que uno aprende en el Conservatorio, en Bellas Artes o en donde sea”. 

Para la docente “hay que desterrar el mito de que haciendo música no se aprende música. Haciendo música es como se aprende; y aparte se motiva al chico para que siga especializándose o adquiriendo otras herramientas en otros lugares de formación artística”. 

En los primeros años, el proyecto se limitó a producciones musicales en actos escolares. Luego vino el interés por parte de los chicos por presentarse en otros lugares, desde hogares de ancianos hasta encuentros artísticos en las plazas junto a otras instituciones. 

“La escuela tiene que dar esas herramientas y darles a los chicos las posibilidades para que conozcan la música”, asegura. “Uno aprende a contarles cómo es la teoría, su historia, los distintos parámetros del sonido, los instrumentos y nos quedamos con la música como si fuera un tesoro que tiene el maestro. En realidad el tesoro está en los chicos”. 

En el nivel primario, la propuesta musical está dirigida a los cursos de cuarto, quinto y sexto año. “Los chicos en Primaria necesitan más prácticas por una cuestión de motricidad. En la adolescencia es maravilloso porque los chicos tienen una plasticidad impresionante, aprenden rápidamente a tocar un instrumento”. 

Juntos, niños y adolescentes, tuvieron la posibilidad de presentarse en el Teatro Argentino, el Pasaje Dardo Rocha y el Conservatorio Gilardo Gilardi. Llevaron su música a distintos encuentros de arte y en muchos casos volvieron a sus jardines de infantes o escuelas primarias a donde concurrieron siendo más chicos. 

“Si arrancás con algo que ellos eligen es mucho más fácil” dice Carolina y añade “hacemos arreglos musicales simples para que sientan que pueden tocar; después conseguís cualquier cosa, hasta que los de secundaria toquen Manuelita, porque los chicos están a gusto”. 

Cada presentación de los chicos cuenta más allá de la música. “Es un trabajo para la socialización, para la autoestima; el solo hecho de que sean aplaudidos”. Las escuelas involucradas en el proyecto asisten a una población en su mayor parte de escasos recursos. “Yo propongo que cada chico se compre los instrumentos según sus posibilidades, pero generalmente lo hace el 10 por ciento. Las escuelas empiezan a comprarlos a partir de propuestas como la nuestra”. 

Con estos eventos, asegura, “quiero que se revalorice el área de artística y lo importante que es que los alumnos hagan música y salgan de las escuelas. Imagino chicos saliendo de todas las escuelas a tocar a todos lados”. 

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