domingo, 25 de noviembre de 2012

Rosita de la Plata: Una vida de pasión por el circo


SUPLEMENTO CULTURA

25.11.2012 | Excelente investigación de Beatriz Seibel sobre Rosita de la Plata

El próximo miércoles, en el Centro Cultural de la Cooperación, Beatriz Seibel presentará su nuevo libro, junto a Karina K., Mauricio Kartun y la joven artista circense Ailin Kirjner.

Por: 
Jorge Dubatti

Tras muchos años de investigación, Beatriz Seibel acaba de dar a conocer Vida de circo: Rosita de la Plata. Una estrella argentina en el mundo (Corregidor). La aparición de cada libro de Seibel es un acontecimiento para la historia del teatro nacional, y éste no es una excepción. 

Seibel revela la figura de una artista circense prodigiosa, reconocida internacionalmente, que despierta "deseo en los hombres, admiración en las mujeres y los niños, temor por el peligro, alegría por vencer las difíciles pruebas, entusiasmo por apreciar las posibilidades de una mujer en competencia física con peligrosas experiencias". 

Seibel resume en el prólogo que "Rosita no sólo merece ser rescatada del olvido como una gran artista, sino también como un símbolo de todas aquellas mujeres que fueron notables protagonistas y lucharon contra los prejuicios y desvalorizaciones de épocas no tan lejanas". Como lo ha hecho en trabajos anteriores, Seibel vuelve a reivindicar el circo, la actividad "de los artistas que arriesgan su vida en cada actuación", y especialmente el protagonismo de las mujeres en la historia del espectáculo nacional. 

Rosalía Robba (1869-1940), conocida como Rosita de la Plata, fue una brillante artista circense, cuya vida –reconstruida minuciosamente por Seibel con celebrable laboriosidad en el acopio de datos e iconografía– se lee como una novela de amor, de aventuras y de viajes. Nacida en Tapalqué, en 1878 antes de cumplir los diez años, Rosita inicia su actividad artística en el Circo Arena, con la Compañía Ecuestre de Henry Cottrelly.

 Allí, junto a su hermana Dolinda se entrena en acrobacia, equitación, trapecio, cuerda floja, alambre, danzas, actuación en pantomima. Muy pronto, las niñas Rosita y Dolinda viajan con Cottrelly a Europa, acompañadas por una tía, y actúan en varios países: España, Portugal, Francia, Italia, Inglaterra, Alemania. Rosita brilla, y en Barcelona la llaman "la sin rival". Mientras tanto, en la Argentina, los hermanos Podestá estrenan Juan Moreira, primero pantomima (1884) y luego drama gauchesco (1886), dando inicio al ciclo de nacionalización de nuestra escena. 

A fines de 1886, Rosita actúa en el Covent Garden, en Londres y allí conoce al payaso Frank Brown, figura notable de la escena porteña, quien en ese momento estaba descansando en Inglaterra, su país de origen. Cuando va a regresar a Buenos Aires, Brown, enamorado de Rosita, le propone que vuelva a la Argentina con él, pero ella lo rechaza.

En 1888, Rosita actúa en Río de Janeiro y a fin de año ya está otra vez en Buenos Aires. Inmediatamente se pone en contacto con Frank Brown, quien la contrata en su compañía. Pero Rosita se casa con uno de los Podestá, Antonio, acróbata y músico, con quien viaja por Estados Unidos y regresa a Europa. Rosita es recibida como una estrella. Mientras trabaja en varios países europeos, un diario de Buenos Aires publica la extensa lista de joyas que el público le obsequia (joyas que según Rosita le robarán en Buenos Aires en 1902). 

En 1893, Rosita regresa con Antonio a la Argentina, y vuelve a trabajar en la compañía de Frank Brown, donde se la presenta como "la célebre ecuestre argentina que tanto ha llamado la atención en las principales capitales del Viejo Mundo". De pronto, Rosita toma la decisión de irse de gira con Frank Brown a Brasil, y rompe con su marido. Se inicia un juicio de divorcio al que Seibel califica de "injurioso y violento". En 1902, en pleno proceso del juicio, la crítica en un diario de Buenos Aires afirma: "La adorable niña Rosita de la Plata, tan adorable por su cuerpecito lleno de gracia y encantadoras formas, como por su rara maestría y habilidad en dirigir un caballo brioso, atado a un sulky casi invisible, llama extraordinariamente la atención todas las noches y es objeto de entusiastas ovaciones por parte del público extasiado." Ese mismo año sucede un hecho que demuestra la popularidad de la artista: un hombre que se disfraza de mujer, primero en los carnavales y luego el resto del año, se hace llamar "Rosita de la Plata", y es estudiado como caso clínico por el Dr. Francisco de Veyga en el artículo científico "La inversión sexual adquirida".

Tal como apunta Seibel, el divorcio que entonces existía en la Argentina no disolvía el vínculo matrimonial, sólo regía para la división de bienes y la tenencia de los hijos. La sentencia de divorcio culpa a Rosita por adulterio. Luego del divorcio, los cónyuges no podían volver a casarse. Seibel supone que quizás Rosita y Frank se habrían casado en una Capilla Evangelista.

La historia de ambos sigue con avatares que conmueve leer por las enormes dificultades y esfuerzos de la vida circense. En 1910, un grupo de jóvenes de clase alta incendia el circo que Frank Brown ha levantado en Florida y Córdoba, están indignados –dice un diario– porque "la construcción era propia de los pueblos de campaña o de barrios suburbanos, y no del corazón de la zona aristocrática de una gran capital como Buenos Aires". En 1924, a los 55 y 66 años respectivamente, Rosita y Frank se retiran, tras décadas de trabajo en el circo, y se refugian en su casa del barrio de Colegiales. Nace así el mito de esta pareja de grandes artistas, que recogerán poemas, obras teatrales y películas firmados por Homero Manzi, Roberto Aulés, Alfredo Zemma, Daniel Suárez Marzal, entre otros.

Los libros de Beatriz Seibel transmiten su pasión por el teatro, no sólo por la historia, también por la práctica escénica. Durante muchos años Seibel fue actriz, directora y dramaturga. En cuanto a su marca como historiadora, sobresale su trabajo con fuentes, su descubrimiento permanente de documentos, su conocimiento infinito de los acontecimientos teatrales en sus mínimos secretos. Se destaca además por su interés por formas escénicas que durante décadas fueron marginadas en la consideración de los historiadores: el circo, el radioteatro, el arte de los payadores, la dramaturgia escrita por mujeres. Seibel ha escrito algunos de los libros más importantes de nuestra historia teatral: El teatro bárbaro del interior. Testimonios de circo criollo y radioteatro (1985), Los artistas trashumantes (1985), El cantar del payador (1988), De ninfas a capitanas. Mujer, teatro y sociedad desde los rituales hasta la independencia (1990), Historia del circo (1993), los dos tomos de Historia del teatro argentino, de los rituales hasta 1930 y de 1930 a 1956, Historia del Teatro Nacional Cervantes 1921-2010, entre otros.

El próximo miércoles 28, a las 19, en el Centro Cultural de la Cooperación (Corrientes 1543), acompañarán a Seibel en la presentación de Rosita de la Plata Mauricio Kartun, Karina K y la joven artista circense Ailin Kirjner. ¿Cómo perdérselo? «

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